1. Determinar con claridad la labor del supervisor: esto implica comunicar a los subordinados la razón básica de supervisarlos.

2. Definir los niveles de desempeño a exigirse: los supervisores deben establecer los niveles de trabajo que esperan de los trabajadores.

3. Establecer las formas o métodos de supervisión: el empleado debe conocer desde el principio como medir su desempeño y que se espera que haga o produzca.

4. Fijar los mecanismos de corrección: se debe diseñar que va a hacer en caso de encontrarse diferencia entre lo que tenía que hacer y los que se hizo.

 5. Interesarse por la auto supervisión: el supervisor deberá adiestrar a los empelados para que ellos mismo detecten los fallos y puedan corregirlos, sin necesidad de ayuda.  La supervisión no debe ser la misma para todos los empelados. Por el contrario, cada supervisor debe actuar con las circunstancias individuales.