Al buscar un empleo, estamos pendientes a la convocatoria de puestos laborales en los cuáles mejor nos desempeñemos: es decir en nuestra” área”, presentamos nuestra hoja de vida y demás acciones que requiera la empresa previa a la selección del personal,  asistimos a una entrevista personal y el empleador nos realiza una serie de preguntas a las cuales respondemos sin problemas, para luego escuchar la típica frase “nosotros te llamamos”. Frase que con el pasar de los años se ha estigmatizado, mal interpretando el sentido de la misma, llevándolo hacia el lado personal, ya que nos hacemos preguntas sobre ¿que pude haber hecho mal? Y generamos dudas acerca de nuestra presentación.

Muchas empresas son exigentes en el perfil y las características del personal al que convocan, además de buscar en la selección; cualidades personales que posteriormente serán beneficiosas para la empresa. El realizar una convocatoria para una plaza laboral, implica un análisis de los expedientes de los postulantes y muchas empresas; cuando de una plaza única e importante se trata, es tan numerosa la acogida es que no se abastecen para analizar en detalle cada expediente; priorizando al llamado “recomendado” para el puesto, dejando de lado quizás la trayectoria de un buen profesional en la lista de espera.

Hasta hace algunos años atrás, el logro de ser un profesional titulado bastaba para un buen desempeño como tal en la sociedad. En la actualidad, en el mundo competitivo en el que nos desenvolvemos no sólo basta un título profesional, sino el valor de seguir subiendo un escalón más en nuestro nivel cultural y académico.

Maestría, Doctorado, PHD, especializaciones y actualizaciones constantes en nuestro campo profesional nos generarán inmensas oportunidades en el futuro campo laboral, experiencia ganada, así como también contribuir a nuestro crecimiento como seres humanos.