Atrás han quedado los días en que una carrera de diseño gráfico significaba años de educación formal, seguido por lo que parecía ser una eternidad de trabajo tedioso usando las más diversas técnicas, de las cuales la mayoría de los “diseñadores” de hoy en día, nunca han escuchado hablar, y menos usado. Hoy en día, cualquiera con una copia de Adobe Photoshop o Illustrator,  puede llamarse a sí mismo diseñador.

Si tú eres un diseñador, cuando un cliente viene a ti por un logotipo, ¿eres de los que reaccionan encendiendo el Illustatror y empezando a producir diferentes conceptos? ¿O eres del tipo que se toma el tiempo para aprender todo acerca de la compañía del cliente, su misión, sus objetivos y una letanía de información extra que es crítica para diseñar un logo efectivo que no solamente nos llevará con precisión a la imagen que necesitamos, sino que también, soporte la prueba del tiempo y el paso de los años?

Tristemente, hoy en día, la mayoría de la gente no comprende el verdadero valor de un logo diseñado profesionalmente. Esto conlleva a una decisión basada en el precio, lo cual a su vez lleva a contratar al diseñador más barato, o incluso peor, a adquirir un logo en stock o almacén. Para una empresa o un negocio con problemas de dinero, que invierte entre unos pocos cientos hasta unos cuantos miles por un logo diseñado profesionalmente, adquirir un logo de stock, por unos cómodos 100 dólares, sería una alternativa fantástica. Pero no lo es, y a continuación explicamos por qué:

Los logos de Stock son vendidos una y otra vez, así, otra compañía puede comprar exactamente el mismo logo -incluso tu competidor. ¿Cuáles serían entonces las consecuencias para tu marca?

Recuerda que tampoco tendrás las ventajas de disponer de los derechos de autor ni de marca, ya que no te pertenecen.

Y si por si eso no fuese suficiente, la mayoría de logos de Stock, siguen siempre las últimas modas, así que lo que parece actual hoy, podría resultar anticuado en unos pocos años; recordemos que todo esto no sucede con un buen logo. Observemos el logo de Coca Cola que se mantiene vigente y exitoso durante tanto tiempo.

En conclusión, el éxito de nuestra marca dependerá de cómo y cuánto se invierta en la imagen de la compañía. No existen los atajos para el éxito.

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