Las distintas empresas tienen la función de atraer la atención del cliente, es un reto, ya que está en juego no solo la satisfacción del cliente y su lealtad, sino también la adecuada orientación de los esfuerzos y recursos de la empresa.
Los tipos de clientes están clasificados según su relación actual o futura con la empresa.
Clientes Activos; que en la actualidad están realizando compras o que lo hicieron dentro de un periodo corto de tiempo.
Clientes inactivos; que realizaron su última compra hace bastante tiempo atrás, por tanto, se puede deducir que se pasaron a la competencia, están insatisfechos con el producto o servicio que recibieron o que ya no necesitan el producto.
Clientes Ocasionales: Son aquellos que realizan compras de vez en cuando o por única vez. Su volumen de compras está por debajo del promedio.
Clientes Habituales: Son aquellos que realizan compras con cierta regularidad porque están satisfechos con la empresa, el producto y el servicio. Realizan compras en un volumen que está dentro del promedio general.
Clientes Frecuentes: Son aquellos que realizan compras repetidas a menudo o cuyo intervalo de tiempo entre una compra y otra es más corta que el realizado por los demás clientes. Su participación en las ventas totales puede alcanzar entre el 50 y el 80%, por lo general, éstos clientes están complacidos con la empresa, el producto y el servicio.
Clientes Complacidos, Satisfechos e Insatisfechos. En el caso de estar insatisfechos, se requiere identificar las causas de su alejamiento para luego intentar recuperarlos.
Es fundamental que se conozca a profundidad cuáles son los diferentes tipos de clientes que tiene la empresa y cómo clasificarlos de la manera más adecuada, para que posteriormente se puedan proponer alternativas que permitan adaptar la oferta de la empresa a las particularidades de cada tipo de cliente.