Para vivir en una época competitiva y cambiante y no perecer, las personas y empresas deben ser flexibles. Pero llegar a ser flexible y abierto al cambio no es fácil; implica modificar hábitos arraigados en las conductas personales y organizacionales.

Los hábitos son como un resorte: si uno quiere cambiarlos, tiene que estirarlos fuertemente por un tiempo prolongado. De lo contrario, vuelven a su posición. Por ello muchos esfuerzos de cambio empresarial no dan resultado. Si el “resorte” no es estirado con el suficiente compromiso y por el tiempo necesario las cosas vuelven a la normalidad.

Se debe desarrollar en las personas una actitud de tomar riesgos y de ruptura de esquemas, empezando por los directivos mas altos en la organización. No podemos pedir a un ejecutivo que tome riesgos y que sea innovador cuando su jefe no lo hace y aún se rige por la forma tradicional de hacer las cosas.

Como incentivar la toma de riesgos

En el comportamiento de las personas se puede distinguir dos zonas: Una de seguridad y una de riesgo. Normalmente las personas actúan desde su zona de seguridad, según hábitos o conductas prendidas que les dan total seguridad. Esta zona no promueve la innovación o el cambio.
Es necesario que las personas aprendan a cruzar las fronteras de la zona de seguridad y se expongan a situaciones que los hagan actuar en la zona de riesgo, para valorar y perder el miedo a la ambigüedad y a los territorios desconocidos.

Cómo romper esquemas

Cuando en una carretera vemos un objeto distante que no distinguimos bien, nos concentramos y tratamos de encajarlo en algún esquema mental conocido. A medida que nos acercamos en algún momento finalmente lo encajamos y termina el proceso.
Así funciona la percepción humana, nos permite ver el mundo desconocido y asociarlo a esquemas conocidos por la mente. Para romper esquemas el proceso es inverso; tenemos que aprender a pasar de algo conocido a un esquema novedoso. Se trata de una habilidad opuesta a nuestra percepción.  Para desarrollarla es necesario aprender a utilizar el “Pensamiento Lateral”. Con este flexibilizamos los esquemas y encontramos nuevas relaciones. Destruimos para crear algo nuevo.

Por otro lado, una técnica muy fácil que ayuda a romper esquemas es la reversión de supuestos. Haga una lista de los supuestos o las características del producto o servicio que desee innovar, luego reviértala y registre las ideas que se le vengan a la mente.  

El mundo competitivo de hoy, exige personas flexibles, que tomen riesgos y que rompan esquemas. Estas personas serán las creadoras de un cambio en la industria, en vez de ser sólo los espectadores que reaccionan con la desventaja ante sus competidores.