Antecedentes Biográficos

Un pequeño pueblo en Alberta, Canadá, fue el hogar de Albert Bandura durante su infancia. Nació el 4 de diciembre de 1925, siendo sus padres cultivadores de trigo de ascendencia polaca. Ha escrito poco acerca de sus primeros años de vida. Se sabe que asistió a una preparatoria donde sólo había 20 estudiantes y dos profesores. Los estudiantes en gran medida tenían que educarse a sí mismos, aunque casi todos ellos hicieron carreras profesionales.

Bandura se tituló en la Universidad de Columbia Británica en Vancouver en 1949 y realizó su maestría y su doctorado en la Universidad de Iowa en 1951 y 1952. Había una tendencia a las ideas hullianas en Iowa, aun así Bandura creía que el departamento de psicología estaba muy adelantado. Pasó un año como interno clínico en el Centro de Asesoramiento de Wichita (Kansas) y más tarde aceptó un puesto en la Universidad de Stanford, donde permanece desde entonces. Se convirtió en profesor de tiempo completo en 1964, y en 1974 fue premiado con la fundación de una cátedra.

Bandura ha sido un investigador y escritor activo, publicando varios libros importantes y una gran cantidad de artículos. Su primera investigación fue en colaboración con Richard Walters ( 1918-1967), su primero estudiante de doctorado en Stanford. Juntos escribieron muchos de los primeros libros y artículos que proporcionaron las bases para su teoría.

Bandura ha recibido muchos premios por sus contribuciones a la psicología y ha sido asesor de varias organizaciones. Fue elegido presidente de la Asociación Psicológica Estadounidense en 1973. En la actualidad, imparte dos seminarios para estudiantes no licenciados, en Stanford, sobre la psicología de la agresión y el cambio personal y social.

Determinismo Reciproco y el Autosistema

Para Bandura, Skinner es demasiado extremista en su énfasis primario sobre los factores externos. La explicación skinneriana es incompleta y conduce a una visión truncada de la naturaleza humana debido a que no toma en cuenta procesos internos que también guían a la conducta. Por otra parte, Bandura no está de acuerdo en que las teorías psicoanalíticas usen un razonamiento circular al atribuir la conducta a fuerzas inconscientes subyacentes. Decir que la conducta hostil se debe a impulsos agresivos subyacentes o que la dominante es causada por motivos de poder inconscientes no dice nada nuevo más allá de que la conducta existe. Bandura cree que en la ciencia de la conducta tales constructos no son muy útiles. No permiten predecir cómo se comportara una persona en una situación determinada ni explican la amplia variación de la conducta en circunstancias diferentes.

De acuerdo con Bandura, la conducta humana se debe a un determinismo reciproco que implica factores conductuales, cognoscitivos y ambientales.

Los tres factores operan como “determinantes entrelazados” entre sí. Si se diagramara este proceso, cada factor de los tres tendría flechas apuntándose entre sí para mostrar su interacción recíproca.

En el concepto del determinismo reciproco de Bandura, aunque los estímulos ambientales influyen en la conducta, los factores personales individuales tales como las creencias y las expectativas también influyen en la manera en que nos comportamos. La selección de un emparedado de atún para el almuerzo no es determinado sólo por el menú y otros estímulos ambientales sino también por la propia actitud hacia el atún y una expectativa acerca de su sabor. Además, los resultados de nuestra conducta sirven para cambiar el ambiente. De este modo, en un restaurante o en un hogar, por ejemplo, la demanda excesiva de cualquier artículo particular causará que se agote y quizá se ordene después un suministro extra.

Muchos psicólogos han estado de acuerdo con Bandura en que la conducta surge de las interacciones de una persona y el ambiente en lugar de hacerlo de cualquier factor aislado. Sin embargo, las primeras conceptualizaciones han percibido a la persona o a la situación como agentes separados que se combinan para producir conducta o han considerado a la conducta, que producen como un producto secundario que no entra en el proceso causal. Bandura cree que su concepto es significativo porque enfatiza la naturaleza recíproca de la interacción entre los tres factores.

Aunque las acciones son reguladas por sus consecuencias, los estímulos externos afectan a la conducta a través de la intervención de procesos cognoscitivos. Aunque estén realizando las personas algún comportamiento, también piensan en lo que están haciendo. Sus pensamientos influyen en el modo en que su conducta es afectada por el ambiente. Los procesos cognoscitivos determinan cuáles estímulos se reconocerán, cómo se percibirán y cómo se actuará ante éstos. Los procesos cognoscitivos también permiten usar símbolos y realizar el tipo de pensamiento que permite anticipar cursos de acción diferentes y sus consecuencias. Debido a que actuamos en forma reflexiva en lugar de automática, somos capaces de cambiar nuestro ambiente inmediato. Al hacerlo, preparamos reforzamientos para nosotros mismos e influimos en nuestra propia conducta.

Los procesos que se relacionan con el yo desempeñan un papel importante en la teoría de Bandura, pero él no concibe al yo como un agente psíquico que controle la conducta. En su lugar, usa el término autosistema para referirse a “estructuras cognoscitivas que proporcionan mecanismos de referencia”, una “serie de subfunciones para la percepcion, evaluación y regulación de la conducta”. Por tanto, el yo en la teoría del aprendizaje social es un grupo de procesos y estructuras cognoscitivas por las cuales las personas se relacionan con su ambiente y lo ayudan a moldear su conducta.

Ver la televisión es un buen ejemplo de la forma en que los factores de conducta, cognoscitivos y ambientales pueden estar entrelazados. Bandura señala que:

“Las preferencias personales influyen en cuando y cuáles programas, de entre las alternativas disponibles, eligen ver los individuos en la televisión. Aunque el ambiente televisado potencial es idéntico para todos los observadores, el ambiente televisado real que impresiona a determinados individuos depende de lo que elijan ver. A través de su conducta de visualizar moldean, en parte, la naturaleza del ambiente televisado futuro. Debido a que los costos de producción y los requisitos comerciales también determinan lo que se le muestra a las personas, las opciones proporcionadas en el ambiente televisado moldean en parte las preferencias de los observadores. Aquí todos los tres factores: preferencias de los observadores, conducta de visualizar y ofrecimientos televisados se afectan recíprocamente.

La influencia relativa de los tres factores entrelazados varía en diferentes individuos y en situaciones. En un proceso de interacción recíproca, un suceso puede ser al mismo tiempo un estímulo, una respuesta o un reforzador ambiental, dependiendo del lugar de la secuencia en que se comience el análisis. Por tanto, es inútil buscar  una causa ambiental esencial de la conducta. De hecho, los encuentros azarosos con frecuencia desempeñan un papel en el moldeamiento del curso de una vida humana. En un encuentro al azar, cada cadena separada de acontecimientos tiene sus propios determinantes causales pero su ocurrencia conjunta surge en forma fortuita. La ciencia de la psicología no puede predecir la probabilidad de los encuentros azarosos, pero puede aclarar los factores que influyen en su impacto.

Aprendizaje por Medio de la Observación

Las ideas de Bandura son mejor conocidas por su énfasis en el proceso de aprendizaje por medio de la observación o el ejemplo. Bandura señala que la mayor parte de la conducta humana es aprendida al seguir un modelo, en lugar de ser a través de los procesos de condicionamiento clásico y operante.

Sugiere que la conducta es aprendida a través de la observación ya sea en forma intencional o accidental. Esta es la forma en que los niños aprenden a jugar con sus juguetes, a ejecutar labores domésticas y a desarrollar otras habilidades tales como montar en bicicleta. El niño pequeño aprende a hablar escuchando el lenguaje de otros e imitándolo.

Si aprender un idioma dependiera por completo del condicionamiento clásico u operante, no podría lograrse con tanta facilidad, debido a que el niño no sería reforzado hasta después de expresar en forma espontánea un sonido que se aproximara a una palabra real. En la práctica, los padres repiten palabras significativas una y otra vez a sus hijos, quienes las imitan conforme aprenden a hablar.

En muchos casos la conducta que se está aprendiendo debe seguir la misma forma que la actividad modelada. Conducir un automóvil, por ejemplo, requiere que se siga un método de acción prescrito. Sin embargo, el aprendizaje por medio de la observación puede abarcar también conductas nuevas. Los observadores han sido capaces de solucionar problemas en forma correcta incluso después de que el modelo ha fallado en solucionarlos. Por tanto, el aprendizaje por observación excede a la sola imitación: el observador aprende de los errores y los éxitos del modelo. El aprendizaje por medio de la observación puede explicar las conductas innovadoras y creativas. Bandura sugiere que los observadores obtienen las características similares de diferentes respuestas y crean reglas de conducta que les permiten ir más allá de lo que han visto o escuchado. Por medio de este tipo de síntesis son capaces de desarrollar patrones nuevos de conducta que pueden ser muy diferentes de aquellos que han observado en realidad.

Análisis Experimental de la Influencia del Modelamiento

La teoría de Bandura sobre el aprendizaje por observación se basa en gran medida en el análisis experimental de la influencia del modelamiento en la conducta. En un experimento de modelamiento típico, el sujeto observa a otra persona ejecutar una conducta o secuencia de conductas. Después, el sujeto es observado para registrar si la conducta del modelo es imitada o no. La conducta del sujeto es comparada con la de un grupo control que no observó al modelo para identificar si existe alguna diferencia significativa.

El estudio más relevante de Bandura incluía la utilización de un muñeco grande inflable de plástico de alrededor de 1.20 metros de altura. Niños en edad preescolar observaron a un adulto jugando con el muñeco en una forma agresiva. El adulto atacó con vigor al muñeco, dándole golpes y pateándolo mientras gritaba cosas tales como ” Pégale en la nariz!”, ¡Lánzalo al aire!” A otro grupo de niños no les fue presentado al adulto jugando con el muñeco en forma agresiva. Más tarde, cuando al grupo experimental se le dio la oportunidad de jugar con el muñeco, su conducta fue similar a la del modelo. Fue el doble· de agresiva que la del grupo control.

Por medio de la manipulación de diversas variables independientes en esta clase de experimento, Bandura y sus colegas han demostrado tres factores que influyen en el modelamiento.

Primero, las características del modelo afectan a la imitación. Es más probable que seamos influidos por alguien que creemos que es semejante a nosotros que por alguien que consideramos diferente. Las conductas más simples son imitadas con mayor facilidad que las complejas y ciertas clases de conducta parecen más propensas a la imitación que otras. Las conductas hostiles y agresivas son copiadas con facilidad, en especial por niños pequeños.

Los atributos del observador también influyen en el modelamiento. Las personas que carecen de autoestima o que son incompetentes son propensas en especial a imitar a un modelo. También es así con individuos muy dependientes y con aquellos que han sido recompensados con anterioridad por conducta conformista. Un  individuo muy motivado también imitará a un modelo a fin de dominar una conducta deseada.

Por último, las consecuencias recompensantes asociadas con una conducta influyen en la efectividad del modelamiento. Es más probable que los sujetos imiten una conducta si creen que tales acciones conducirán a resultados positivos a corto o a largo plazo. Bandura cree que esta variable es más fuerte que las otras.

Procesos de Aprendizaje por Observación

Bandura cree que los modelos influyen en el aprendizaje en forma primaria por medio de su función informativa. El aprendizaje por medio de la observación no es un simple asunto de imitación, es un proceso de juicio activo y constructivo. A través de la exposición, los observadores adquieren representaciones simbólicas de formas diferentes de hacer, cosas y estas ideas sirven como guías para su propia conducta.

El aprendizaje por observación está regido por cuatro procesos interrelacionados: procesos de atención, de retención, de reproducción motora y de motivación.

Infinidad de variables influyen en los procesos de atención. Algunas de éstas se encuentran relacionadas con las características del modelo, otras con la naturaleza de la actividad y algunas más con el sujeto. Algunos modelos son más notorios que otros y, por cierto, son imitados con más facilidad. Los modelos carismáticos atraen la atención de manera considerable, mientras que las personas con un atractivo interpersonal bajo tienden a ser ignoradas.

Bandura señaló que ciertas asociaciones determinan los tipos de actividades a las que estaremos expuestos. Las personas con quienes nos asociamos por lo regular limitan y estructuran las clases de conductas que presentaremos. Por ejemplo, aquellos que viven en una ciudad donde pandillas hostiles acechan en las calles tienen una probabilidad mayor de aprender modos de respuesta agresivos que los que son criados en una comuna pacifista.

En la actualidad, la televisión ha ampliado mucho la gama de modelos están disponibles para las personas, mientras que nuestros bisabuelos estuvieron mucho más limitados a fuentes de modelamiento dentro de su propia familia y comunidad. Las cualidades personales, tales como los intereses, necesidades, deseos y anhelos propios, también determinan lo que atrae nuestra atención.

Un segundo sistema implicado en el aprendizaje por observación es el proceso de retención; Cuando se observa la conducta de alguien sin ejecutar de inmediato la respuesta se tiene que representar de alguna manera con el propósito de usarla corno una guía para la acción en ocasiones posteriores.

Hay dos formas básicas de símbolos o sistemas de representación que  facilitan el aprendizaje por observación: imaginativo y verbal Si se está tratando de imaginar una “Big Mac” se puede hacer ya sea recordando las palabras BIG MAC o desarrollando una imagen visual de dos hamburguesas de res, salsa especial, lechuga, queso, pepinillos en escabeche y cebolla, en un bollo con ajonjolí. Estos símbolos pueden estar presentes más tarde cuando el estímulo real no lo esté.

El tercer mecanismo del modelamiento implica procesos de reproducción motora. C9n el propósito de imitar a un modelo, un individuo tiene que convertir la representación simbólica de la conducta en las acciones apropiadas. La respuesta tiene que ser realizada en espacio y tiempo en la misma forma que lo fue la conducta original. Los procesos de reproducción motora implican cuatro subetapas: organización cognoscitiva de la respuesta, iniciación de la respuesta, supervisión de la respuesta y refinamiento de la respuesta.

Las habilidades que se aprenden por medio del aprendizaje por observación son perfeccionadas de forma lenta por un proceso de ensayo y error. Se sigue la conducta de un modelo y luego se busca mejorar nuestras aproximaciones por medio de ajuste y retroalimentación.

El sistema final implicado en el aprendizaje por observación está formado por los procesos de motivación. La teoría del aprendizaje social distingue entre adquisición, lo que una persona ha aprendido y puede hacer, y ejecución, lo que un individuo hace en realidad. Las personas no efectúan todo lo que aprenden. La mayoría de nosotros tiene el conocimiento teórico de cómo asaltar una tienda. Hemos visto robos en la vida real o en la televisión y estamos informados de las conductas implicadas en la realización de ese crimen. Sin embargo, esto no significa que vayamos a cometerlo.

Es más probable que realicemos una conducta modelada si conduce a consecuencias que valorarnos y menos posible que lo hagamos si los resultados son punitivos. También aprendernos al observar las consecuencias de la conducta de otros. Por último, podemos llevar a cabo un autorreforzamiento. Generamos respuestas evaluativas hacia nuestra propia conducta y esto nos lleva a continuar realizando las conductas que considerarnos autosatisfactorias y a rechazar aquellas que desaprobamos o que encontrarnos incómodas.

Ninguna conducta ocurre sin suficiente incentivo. La motivación apropiada no sólo provoca la ejecución real de la conducta sino que también influye en los otros procesos involucrados en el aprendizaje por observación. Cuando no estarnos motivados para aprender algo no ponemos atención y de este modo hay poco que podamos seleccionar para retener.

De hecho, no estamos dispuestos a practicar de forma importante o a realizar el tipo de actividades de ensayo y error necesarias para la reproducción exitosa de una tarea. Por tanto, la motivación surge como un componente primario en el aprendizaje por medio de la observación.

Bandura nota que muchas conductas imitativas ocurren en forma tan rápida que es fácil pasar por alto los procesos que subyacen al aprendizaje por observación. Sin embargo, es importante postularlas para entender el fenómeno x para predecir las circunstancias bajo las cuales ocurre el aprendizaje. En el desarrollo temprano, el modelamiento de los niños consiste en gran medida en imitación instantánea. Con la edad, los niños desarrollan habilidades simbólicas y motoras que les permiten seguir conductas más complejas. Plantear estos procesos ayuda a especificar las diferentes variables que están implicadas en el aprendizaje por observación, desarrollar hipótesis relativas a éstas y encontrar formas de probar las hipótesis de modo experimental. En resumen, permiten hacer predicciones más precisas. Estos constructos también ayudan a entender aquellos casos en los que un individuo no parece aprender por la observación. El fracaso en la reproducción de una conducta modelada surge a partir de atención insuficiente, simbolización o retención inadecuada, falta de capacidades físicas, habilidad o práctica, motivación inadecuada o cualquier combinación de estos elementos.

El Reforzamiento en el Aprendizaje por Observación

Bandura sugiere que casi cualquier conducta puede ser aprendida por un individuo sin la experiencia directa del reforzamiento. No tenemos que ser reforzados para poner atención a imágenes vividas o a sonidos fuertes: el impacto del estímulo en sí mismo llama nuestra atención. Tampoco tenemos que ser recompensados en forma directa para aprender algo. Por ejemplo, al conducir del trabajo a mi casa todos los días, paso por una gasolinería que está a un lado de la autopista; en ocasiones, cuando me queda poca gasolina, me (unjo directo al establecimiento, demostrando que había aprendido dónde estaba aunque no fui reforzada en forma directa por hacerlo. El aprendizaje por observación a menudo se presenta dónde ni el modelo ni el observador es reforzado en forma directa, y hay una demora entre la conducta original que es modelada y la respuesta posterior.

Bandura cree que el aprendizaje por observación ocurre por medio de procesos simbólicos mientras individuo es expuesto a la actividad modelada y antes de que se dé cualquier respuesta. Por consiguiente, no depende del reforzamiento externo. Cuando dicho reforzamiento desempeña un papel en el aprendizaje por observación, actúa más como un facilitador que como una condición necesaria. Su papel precede en lugar de seguir a una respuesta. Sirve para una función informativa y de incentivo. La anticipación de una recompensa o un castigo en el individuo influye en la manera en que se comporta. La teoría del aprendizaje social considera una amplia gama de reforzamientos e incluye consecuencias extrínsecas, intrínsecas, vicarias y autogeneradas.

El reforzamiento extrínseco es externo. Su relación con la conducta es arbitraria o arreglada en forma social más que el resultado natural de la conducta. Ser azotado por tocar una estufa caliente es un reforzamiento extrínseco. Ser quemado por tocar la estufa no lo es. El reforzamiento externo es efectivo con claridad para crear un cambio conductual y desempeña un papel importante en el desarrollo temprano.

Muchas de las actividades que necesitarnos aprender en principio son difíciles y tediosas de ejecutar. No se vuelven recompensantes hasta que nos hemos vuelto eficientes en éstas. Si no recibiéramos estimulas positivos en las primeras etapas del aprendizaje de tales conductas, pronto nos desanimaríamos y dejaríamos de aprenderlas.

Dependiendo de las actividades implicadas y de la forma en que son usadas las recompensas, los incentivos extrínsecos pueden aumentar el interés en las actividades, reducirlo o no tener efecto. Es lo que las personas hacen de los incentivos, más que los incentivos en sí, lo que determina cómo afectan a la motivación las recompensas extrínsecas.

El reforzamiento intrínseco se presenta en tres formas diferentes. Algún reforzamiento intrínseco aparece desde fuera pero se relaciona de manera natural con la conducta por sus efectos sensoriales. Quemarse mientras se toca una estufa caliente es un ejemplo de esto. Otras conductas producen un efecto fisiológico natural por ejemplo, los ejercicios de relajación alivian la fatiga muscular, En otros casos no es la conducta en sí o la retroalimentación los que son recompensantes, sino la manera en que nos sentimos al respecto. Ejecutar una pieza musical difícil bien puede conducir a un sentimiento de logro. La autosatisfacción sostiene la práctica de la conducta.

El reforzamiento vicario ocurre cuando aprendemos la conducta apropiada por medio de los éxitos y errores de los demás. Puede tornar la forma de una recompensa o de un castigo. Un niño que ve a su hermano ser azotado por una mala conducta aprende pronto a no realizarla.

El autoreforzamiento se refiere al hecho de que las personas tienen capacidades autorreactivas que les permiten controlar sus propios pensamientos, sentimientos y acciones. Las personas no se comportan como veletas que cambian en direcciones diferentes de acuerdo con las presiones de aire externas que les son impuestas. En vez de esto, regulan su propia conducta, establecen normas de conducta para sí mismos y responden a sus propias acciones en formas autorecompensantes o autocastigadoras.

El autoreforzamiento incrementa la ejecución sobre todo por medio de su función motivadora. Un corredor podría estar satisfecho al completar una milla en cinco minutos; otro desearía terminar en menos tiempo. Las normas que gobiernan las respuestas autoreforzantes son establecidas por la enseñanza o por el ejemplo. Las normas elevadas con frecuencia son limitadas porque se alientan en forma activa a través de recompensas sociales.

Después de que los individuos aprenden a establecer normas para si mismos, pueden influir en sus conductas por medio de consecuencias autoproducidas. Bandura cree que la mayor parte de nuestra conducta como adultos es regulada por el proceso continuo de autoreforzamiento.

Televisión y Agresión

Algunos de los experimentos de Bandura fueron diseñados en forma específica para investigar la influencia de la televisión en el desarrollo de respuestas agresivas. En muchas variaciones de sus estudios clásicos con el muñeco inflable, Bandura estudió el impacto de un modelo en vivo en oposición a uno filmado y otro de caricatura. El modelo agresivo filmado fue igual de efectivo para enseñar formas de conducta agresiva que el modelo en vivo. El personaje de caricatura fue algo menos influyente pero, no obstante, exitoso. En cada estudio, los niños que observaron un modelo agresivo (en vivo, filmado o en caricatura) ejecutaron más respuestas agresivas que los niños a los que se les presentó un modelo no agresivo o ningún modelo en absoluto.

Bandura ha concluido que la exposición frecuente a la agresión y a la  violencia en televisión alienta a los niños a comportarse en forma agresiva mostrándose muy preocupado por los modelos agresivos que proporciona nuestra cultura. Las demostraciones de Bandura condujeron a una atención considerable en la posible relación entre la violencia en la sociedad y la violencia en la televisión. Se sugirió que varios ejemplos de la vida real de agresión y torna de riesgos habían sido desencadenados en realidad por episodios semejantes ocurridos en la televisión o en las películas. Por ejemplo, la muerte fue el resultado cuando unos adolescentes imitaron a un doble de la película The Program en la que uno de los protagonistas se acuesta en la noche en medio de una autopista muy transitada (Hinds). La preocupación por conductas corno ésta ha provocado a diversos estudios a lo largo de las décadas de 1960 y 1970. Con el aumento en la popularidad de los juegos de video. La atención se enfocó también en los efectos de éstos sobre la agresión.

Los resultados han sido mixtos. Gran parte de las primeras investigaciones sugirieron una relación causal entre la observación de violencia en la televisión y la conducta agresiva (Berkowitz y Powers).

Por otra parte, Comstock y Strasburger declaran que la investigación inicial que sugería un vínculo entre violencia e imágenes estaba basada en conceptos antiguos (y, quizá, demasiado simplificados). También señalaron que los efectos acumulados de observar la televisión por un periodo largo no han sido evaluados todavía. Más aún, otros factores tales corno las características de la personalidad del espectador pueden marcar una diferencia (Russell). Duhs y Gunton discutieron los problemas metodológicos y de definición en la investigación y concluyeron con base en éstos que no era sustentable ninguna medida de política particular.

También expresaron su preocupación de que los legisladores estadounidenses puedan ser conducidos por los hallazgos empíricos actuales a proponer en forma errónea restricciones carentes de significado e incluso contraproducentes. En la década pasada, los programas nuevos de las principales cadenas de televisión estadounidenses han sido menos violentos (aunque todavía repletos de sexo y lenguaje fuerte), pero la violencia, a menudo al parecer sin sentido, en la televisión por cable y en las películas se ha incrementado. Sin embargo, la legislación que controla el contenido violento puede ser sólo una forma fácil de evitar los asuntos más profundos y difíciles del crimen, la pobreza y el control de las armas.

Conforme aumenta el debate, “las industrias del cine y la televisión en Estados Unidos dicen que enfrentan un problema difícil, si no irresoluble: cómo reflejar la violencia en este país (corno formas de arte) sin explotarla” (Weinraub). Comstock y Strasburger creen que los efectos negativos de ver la televisión pueden ser aliviados si se aumenta la indeseabilidad de la conducta agresiva y el conocimiento y escepticismo acerca del medio, provocando que los niños y los padres sean observadores más críticos.

Nuestra sociedad es sin duda alguna violenta. Muchos niños ya no se sienten seguros en la escuela o en su propio hogar. Sin embargo, uno de los factores que con frecuencia se ignora es que la mayoría de los padres emplean el castigo corporal como un medio para disciplinar a sus hijos. En ocasiones éste tiene raíces muy profundas en muchas tradiciones religiosas y culturales. Pero los padres que golpean están enviando a sus hijos mensajes claros de enojo y rechazo. También están modelando la conducta agresiva corno una solución viable para los problemas, influyendo, por tanto, a sus hijos para que actúen con agresión.

Bandura nos recuerda que los niños cuyos padres emplean mucho castigo corporal a menudo son muy agresivos. También son menos obedientes (Power y Chapeski). Se necesita plantear la pregunta: ¿la violencia de la sociedad y la cultura también son fomentadas por el abuso físico de los niños en nombre de la disciplina? Se debe reconocer que la respuesta es ¡sí! Y también es necesario reconocer que los niños que nacen en la pobreza tienen mayor probabilidad de tener padres que son autoritarios o negligentes y que emplean el castigo corporal (Farran, Haskins y Galligher; Dornbusch, Gross, Duncan y  Ritter).

Referencia Bibliográfica

Luza, R., (2005), Psicología de la Personalidad, Arequipa, Perú