BIOGRAFÍA Y TEORÍA DE AARON T. BECK

Antecedentes Biográficos

Aarón T. Beck nació en Providence, Rhode Island el 18 de julio de 1921. No ha escrito acerca de su infancia. Se graduó en la Universidad Brown con mención honorífica en 1943 y fue elegido para la Phi Beta Kappa. La escuela de Medicina de Y ale le otorgo el grado de médico en 1946. durante los siguiente dos años estuvo en el hospital de Rhode Island como interno rotatorio e hizo su residencia en patología. Después estuvo dos años en el hospital de Cushing de la Administración de Veteranos en Framingham, Massachussets, como residente de neurología y también de psiquiatría. Los dos años siguiente fue becario de psiquiatría en el Centro Austen Riggs, en Stockbrige, Massachussets. El Consejo Estadounidense de Psiquiatría y neurología lo certificó en Psiquiatría en 1953. Al año siguiente se unió al personal docente del Departamento de Psiquiatría de la Escuela Médica de la Universidad de Pennsyl vania donde está desde entonces. En sus primeros años en la universidad, recibió entrenamiento en psicoanálisis en el Instituto Psicoanalítico de Filadelfia, donde se graduó en 1958.

Después de su educación, Beck se propuso “probarle al mundo que su teoría analítica era correcta”. Pero fue incapaz de obtener esa prueba en un estudio de los sueños de personas deprimidas. Beck había planteado la hipótesis, con en la teoría de Freud, que los sueños “contendrían más hostilidad que de personas no deprimidas. . . En vez de esto, los sueños reflejaron tres temas comunes: derrota, privación y pérdida”. Este fracaso lo llevó al final a desarrollar la terapia cognoscitiva como una forma de entender y tratar la depresión. Comenzó a creer que “las personas deprimidas no buscan el fracaso; más bien distorsionan la realidad hasta el punto en que no pueden reconocer el éxito cuando sucede.

Además de su labor de enseñanza en la Universidad de Pennsylvania, Beck ha administrado investigaciones de asuntos tales como la depresión, el suicidio, la ansiedad y trastornos de pánico, abuso de sustancias, problemas matrimoniales y trastornos de personalidad. Ha recibido varios honores por sus contribuciones a la comprensión y terapia de la depresión, la ansiedad y las conductas suicidas. Su alma mater, Brown, le concedió el doctorado honorario de Ciencia Médica en 1982 y el Premio al alumno Distinguido en 1990. En 1987 fue elegido como socio del colegio Real de Psiquiatras. Beck es autor coautor de más de 250 artículos y ocho libros. También ha desarrollado varios instrumentos de evaluación.

Orígenes Filosóficos

El fundamento teórico de la terapia cognoscitiva se deriva de tres fuentes principales: el enfoque fenomenológico de la psicología, la teoría estructural y la psicología profunda, y la psicología cognoscitiva. El enfoque fenomenológico sostiene que la perspectiva propia de un individuo y el mundo personal son elementos clave para la conducta. Este enfoque se demuestra en los escritos de Adler, Alexander, Horney, Sullivan y Rogers.

La segunda influencia importante es la teoría estructural y la psicología profunda de Kant y Freud, sobre todo el concepto de este último acerca de la estructuración jerárquica de la cognición en procesos primarios y secundarios.

Por último, los desarrollos más modernos en la psicología cognoscitiva tienen un impacto. A George Kelly, se le da el crédito por ser el primero entre los contemporáneos en derivar el modelo cognoscitivo por medio del uso de “constructos personales” y su énfasis en el papel de las creencias en el cambio conductual, aun cuando a él no le gustaba ser llamado cognoscitivista. Las teorías cognoscitivas de la emoción, tales como la de Magda Arnold y Richard Lazarus, las cuales enfatizan la importancia de la cognición en el cambio emocional y conductual, también han contribuido a la teoría cognoscitiva.

La Teoría tras la Terapia Cognoscitiva

La terapia cognoscitiva está basada en una teoría de la personalidad que sostiene que la manera en que se piensa está determinada en gran parte por la forma en que el individuo siente y se comporta. Similar en muchos aspectos a la teoría y terapia racional emotiva, las cuales precedieron pero se desarrollaron en forma paralela a la teoría y terapia cognoscitiva de Beck, el sistema de Beck adquirió un apoyo empírico fuerte por sus fundamentos teóricos. Tanto El lis como Beck creen que las personas pueden adaptar en forma consciente la razón, y ambos perciben a las suposiciones subyacentes del cliente como blancos de la intervención. Mientras Ellis desconcertaba y persuadía a los clientes de que las filosofías con las que vivían eran irracionales, Beck “convertía al cliente en un colega que investigaba la realidad verificable”.

Aunque se podría desear argumentar que la terapia cognoscitiva de Beck es sólo una terapia y no una teoría de la personalidad, existe un concepto subyacente de la personalidad. Beck percibe a la personalidad como un reflejo de la organización y estructura cognoscitivas del individuo, las cuales son influidas tanto biológica corno socialmente.

Dentro de las restricciones de la neuroanatomía y bioquímica propias, las experiencias personales de aprendizaje ayudan a determinar cómo se desarrolla y se responde. Beck considera además a la personalidad como moldeada por valores centrales, o esquemas superordenados, y percibe al malestar psicológico como “provocado” por varios factores. Las personas pueden tener predisposiciones bioquímicas a la enfermedad. La depresión infantil puede predecir la que aparecerá más tarde en la vida. Sin embargo, las personas responden ante tensionantes específicos debido a su aprendizaje. Por tanto, Beck ha dicho: “Las personas están perdiendo el tren si dicen que debido a que puede ser tratada con fármacos, la depresión es principalmente de naturaleza biológica … las que reciben psicoterapia aprenden algo; las personas con fármacos no ( … ) Es probable que ocurran cambios bioquímicos en el cerebro durante la depresión, añade, pero aquéllos vuelven a su equilibrio una vez que la persona se recupera por medio de terapia”. La psicopatologia está en un continuo con las reacciones emocionales acostumbradas. En ocasiones, las emociones son exageradas. En la depresión, la tristeza y la pérdida de interés son intensificadas y prolongadas, en la manía hay grandiosidad y en la ansiedad hay un temor al temor.

Los conceptos implicados en la teoría cognoscitiva de Beck incluyen cogniciones, esquemas y distorsiones cognoscitivas o errores de lógica.

Las cogniciones se refieren a la conciencia de una persona. Son bastantes cambiables y provocadas por estímulos. Un ejemplo de una organización negativa es el sentimiento “Soy un fracaso total”.

Esquemas Cognoscitivos

Los esquemas son estructuras cognoscitivas que consisten en las creencias y supuestos centrales fundamentales del individuo acerca de la forma en que opera el mundo. Estos esquemas se desarrollan temprano en la vida a partir de experiencias personales e identificación con otras personas que son significa ti vas. Las personas forman conceptos acerca de sí mismos, los demás y el mundo. Estos esquemas moldean la personalidad. Pueden ser adaptativos o desadaptativos; de naturaleza general o específicos. Los patrones conductuales y emocionales que forman la personalidad, por consiguiente, se derivan de las reglas individuales acerca de la vida y las creencias respecto al yo. Ejemplos de esquemas son: “A menos que otras personas me aprueben, no valgo nada” o “Si no puedo realizar algo a la perfección, no debo hacerlo en absoluto”. Los esquemas son mucho más estables que las cogniciones, pero dependen algo de los estados de ánimo de una persona.

Distorsiones Cognoscitivas

Los errores sistemáticos en el razonamiento, llamados distorsiones cognoscitivas, son evidentes durante la angustia psicológica. Las distorsiones en las cogniciones surgen cuando los acontecimientos estresantes desencadenan esquemas irreales. Cada individuo tiene un conjunto de vulnerabilidades idiosincráticas que predisponen a la persona a la angustia psicológica en una forma única. Estas vulnerabilidades parecen relacionadas con la estructura de la personalidad y el esquema cognoscitivo.

Hay varias de estas distorsiones cognoscitivas. La interferencia arbitraria implica extraer una conclusión específica sin evidencia que la apoye, aun frecuente evidencia contradictoria (por ejemplo, después de obtener una S en lugar de una MB en la primera prueba, un estudiante podría concluir en forma errónea que no será capaz de aprobar el curso) .

La abstracción selectiva se refiere a conceptuar una situación con base en un detalle tornado de contexto e ignorar todas las demás explicaciones posibles (por ejemplo, un individuo que está nervioso por la posibilidad de tener un accidente mientras conduce se fijará en todos los reportes acerca de accidentes de tráfico en los noticieros, reconfirmando la creencia de que conducir es una actividad peligrosa). La generalización excesiva implica abstraer una regla general de uno o dos incidentes aislados y aplicarla con demasiada amplitud (por ejemplo, escuchar sobre un hurto en la ciudad puede conducir a concluir que todos están siendo asaltados). La magnificación y minimización implican ver un acontecimiento corno más significativo o menos de lo que es en realidad (por ejemplo, pensar que si no se nos pide asistir al baile de gala de graduación se acabará la vida). La personalización consiste en atribuirse a uno mismo los eventos externos sin evidencia de relación (por ejemplo, los padres que suponen que ellos tienen la culpa cada vez que sus hijos se portan mal). El pensamiento dicotómico se refiere a categorizar las situaciones en extremos (por ejemplo, considerar el desempeño propio en una tarea corno un éxito completo o un fracaso total). Las personas con frecuencia expresan sus distorsiones cognoscitivas en términos de suposiciones condicionales, creencias que dependen de ciertas condiciones. Tales suposiciones comienzan con frecuencia con un sí. Un paciente propenso a la depresión puede decir: “Si no tengo éxito, nadie me respetará” o “Si no le agrado a esa persona debo ser antipático”. Estas personas pueden funcionar bastante bien hasta que experimentan una serie de fracasos o rechazos. Estos errores de lógica con frecuencia implican un estilo de pensamiento negativo sistemático.

Dimensiones de Sociotropia y Autonomía

Beck describe además la personalidad en términos de dos dimensiones. La dimensión sociotrópica se caracteriza por dependencia de las relaciones interpersonales y necesidades de cercanía y atención. Esta dimensión está organizada alrededor de la cercanía, atención y dependencia. La dimensión autónoma se caracteriza por independencia y está organizada alrededor del establecimiento de objetivos, la autodeterminación y las obligaciones autoimpuestas.

Aunque existen casos puros de sociotropía y autonomía, la mayoría de las personas exhiben características de cada una, dependiendo de la situación. Por tanto, la sociotropía y la autonomía son modos de conducta, no estructuras de personalidad fijas. Esta posic1on se encuentra en contraste marcado con las teorías psicodinámicas de la personalidad que sostienen dimensiones de personalidad fijas.

La investigación de Beck muestra que los individuos dependientes se deprimen cuando sus relaciones se terminan. Las personas autónomas se deprimen cuando no logran un determinado objetivo.

Triada Cognoscitiva

De acuerdo con Beck, el individuo deprimido tiene una perspectiva negativa de sí mismo, del mundo y del futuro. Estas tres percepciones son conocidas como la triada cognoscitiva. El mundo parece provisto de placer o satisfacción. La visión del futuro de la persona deprimida es pesimista o inexistente. El aumento en la dependencia que se observa a menudo en los pacientes deprimidos refleja la perspectiva de sí mismo como incompetente, una estimación exagerada de la dificultad de las tareas de la vida normal, la expectativa del fracaso y el deseo de que alguien más capaz se haga cargo. La indecisión refleja del mismo modo la creencia de que se es incapaz de tomar decisiones correctas. Los síntomas físicos de la depresión -energía baja, fatiga e inercia también se relacionan con expectativa negativas.

Psicoterapia Cognoscitiva

Con la adopción de algunos de los conceptos de la terapia psicodinámica y varias de las técnicas de la terapia de la conducta y de la psicoterapia centrada en el cliente, la terapia cognoscitiva consiste en una estructura teórica amplia de la personalidad y la psicopatología, un conjunto de técnicas terapéuticas bien definidas. El objetivo último en la terapia cognoscitiva es eliminar los prejuicios sistemáticos en el pensamiento al corregir el procesamiento de la información defectuoso, ayudando, por tanto, a los clientes a modificar las suposiciones que mantienen las conductas y las emociones desadaptativas. Los métodos cognosctivo y conductual se usan para desafiar las creencias disfuncionales y para promover un pensamiento más realista.

La terapia cognoscitiva fomenta el cambio en las creencias de los clientes al concebirlas como hipótesis probables que se pueden examinar por medio de experimentos conductuales acordados en forma conjunta por el cliente y el consejero. El terapeuta cognoscitivo no le dice al cliente que las creencias son irracionales o erróneas. En su lugar, hace preguntas que traducen el significado, función, utilidad y consecuencias de las creencias de los clientes. Le toca a este último decidir cuáles creencias conserva y cuáles elimina.

La terapia cognoscitiva no es tan simple como reemplazar pensamientos negativos con afirmaciones positivas sobre sí mismo. El cambio sólo puede ocurrir si el cliente experimenta excitación afectiva. En el lenguaje de la terapia cognoscitiva, las cogniciones calientes suceden cuando una persona ·experimenta emociones excitadoras y la prueba de la realidad al mismo tiempo. Por ejemplo, una cognición caliente es la frase, temor o pensamiento autoculpador critico reales, tales como “¡Oh, que zopenco soy!”. Un examen de la experiencia personal y la lógica al mismo tiempo permite al cliente cambiar la actitud interna o creencia.

La terapia cognoscitiva se centra en el presente, es directa, activa, se orienta hacia el problema y se adecua mejor para casos en los que los problemas pueden ser delineados y las ditorsiones cognoscitivas son evidentes. No está diseñada para trabajar con la maduración o el desarrollo personales. La terapia cognoscitiva se reconoce en forma amplia como un tratamiento efectivo para la depresión unipolar. En ocasiones se usa en combinación con fármacos.

La terapia cognoscitiva consiste en experiencias de aprendizaje muy específicas diseñadas para ensenar a los clientes a realizar cinco funciones: 1) supervisar sus pensamientos o cogniciones negativos automáticos, 2) reconocer las conexiones entre cognición, afecto y conducta, 3) examinar la evidencia a favor y en contra de los pensamientos automáticos distorsionados, 4) sustituir estas cogniciones prejuiciadas con interpretaciones más orientadas hacia la realidad y 5) aprender a identificar y alterar las creencias que los predisponen a distorsionar sus experiencias.

Técnicas Cognoscitivas

La descatastrofización, también conocida como la técnica “qué pasa si”, ayuda a los clientes a prepararse para las consecuencias anticipadas. Los individuos ansiosos por lo común “catastrofizan” y anticipan el peor resultado posible de una situación. Preguntar en forma específica a un cliente “¿Qué pasa si sucede la peor cosa posible?”, puede ser útil para disminuir la evitación fóbica, en particular cuando está combinada con planes de exposición. Las técnicas de retribución analizan el pensamiento y las suposiciones automáticas al usar la prueba de la realidad en la situación presente de terapia. Redefinir un problema se usa para movilizar a los clientes que creen que están fuera de control.

El descentramiento se usa con personas que se enfocan en su propio malestar hasta el extremo. La imaginación alienta a los clientes a usar la propia. Algunas personas reportan las imágenes con mayor facilidad que los pensamientos y, por tanto, proporcionan datos útiles antes y durante los episodios de ansiedad.

Técnicas Conductuales

A los clientes se les dejan tareas para hacer en casa que se enfocan en la autoobservación y la autosupervisión. En la prueba de hipótesis, se alistan criterios específicos para la supervisión de modo que el cliente establece un marco de referencia para la retroalimentación durante la experiencia de la vida real. En la terapia de exposición, los niveles autorreportados de tensión se examinan durante sesiones de práctica específicas de acuerdo con las necesidades del cliente individual. A ellos se les pide que representen roles o ensayen situaciones que sucederán más tarde en la vida real. Su desempeño se evalúa en forma conjunta por el cliente y el terapeuta. En la diversión, la autoestima de los niveles de tensión proporciona una estructura mientras la fluctuación de los estados de ánimo tiene un seguimiento en las actividades cotidianas normales. Dar tareas graduadas que se vuelven más difíciles en forma paulatina permite al cliente comenzar las tareas en un nivel de tensión bajo.

Estas diversas técnicas cognoscitivas y conductuales permiten al cliente y al terapeuta o consejero trabajar juntos para efectuar cambios genuinos.

Referencia Bibliográfica

Luza, R., (2005), Psicología de la Personalidad, Arequipa, Perú

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