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Stelzer en su artículo “La inteligencia emocional en el mundo laboral” manifiesta que aumentar el capital emocional de la empresa significa conseguir lo siguiente:

•    Una mejora  en la comunicación.
•    El trabajador se siente más persona, más pleno y con mayor calidad de vida.
•    Aumenta la motivación, la claridad de la misión.
•    El trabajador se compromete más con los objetivos de la empresa.
•    Se mejora el clima laboral y se optimiza el desempeño personal.
•    Aumenta la satisfacción personal y la productividad
•    Las relaciones personales mejoran y se incrementa la autoestima.
•    Las personas se implican más en su trabajo, son más responsables y autónomas.
•    Mejora el clima laboral
•    Aumenta la eficacia y la eficiencia de las personas  y de los equipos.
•    Los procesos de cambio y de mejora continua se agilizan.
•    Mejoran las relaciones con los clientes y una mayor actitud de servicio.
•    Mejora la rentabilidad de la empresa.
•    Disminuye el ausentismo y la rotación de personal, porque la gente siente que es tomada en cuenta.
•    Hay una mayor adaptabilidad a los procesos de cambio, porque se sabe manejar el miedo y la incertidumbre.
•    Se puede solucionar conflictos con mayor facilidad y hasta prevenirlos.

Las emociones bien direccionadas en la empresa es sin lugar a dudas una energía positiva que debe ser tomada en cuenta en el medio. A esta dirección inteligente de las emociones.