Somos creadores de profecias

Así como por ejemplo, el uranio es un mineral que puede ser tremendamente destructivo para el ser humano; también le sirve para la generación de energía. De la misma forma nuestros pensamientos son un arma poderosa que puede destruir o construir, dependiendo de cómo los usemos.

La profecía que se cumple así misma, ocurre cuando tenemos una creencia tan profunda que actuamos como si esta fuese verdad. Como consecuencia, nuestros comportamientos terminan haciendo realidad la profecía.
Las profecías que se cumplen así mismas están muy presentes en la economía y la empresa. Todos sabemos el daño que le puede causar a un banco “la voz” de que va a quebrar.

La gente, creyendo que el banco es inestable actúa de acuerdo con esta creencia y retira todo su dinero, con lo cual el banco efectivamente se debilita y hasta puede quebrar. Lo mismo ocurre con la inflación. Si la gente piensa que los precios van a subir, todos se adelantan, suben los precios y se produce la inflación.

En algunos países, uno de los indicadores más importantes para predecir el futuro de la economía es una encuesta de expectativas a los ejecutivos. Si los ejecutivos piensan que a futuro habrá recesión, existe una gran posibilidad de que esto ocurra. Las empresas dejan de invertir, de hacer proyectos nuevos y de contratar personal por temor a una menor demanda, y toda la economía se empieza a paralizar. La profecía termina cumpliéndose.

En la empresa, la profecía que se cumple así misma, crea frecuentemente círculos viciosos entre jefe y subordinado. Si usted tiene un subordinado que no le convence porque cree que carece de habilidades necesarias, no le dará mucho tiempo, no lo motivará, ni lo ayudará a mejorar.

Sentirá que es una pérdida de tiempo. A su vez, si el subordinado siente que su jefe no lo escucha, no le da tiempo y no lo incentiva, se desmotivará y tendrá baja productividad. Al ver esto el jefe le dará a un menos tiempo y atención y el círculo continuará hasta que el subordinado renuncie o sea despedido. La profecía se ha cumplido. ¿Cuántas personas valiosas se pierden simplemente por creencias equivocadas?.

Si pensamos que la economía está en mal estado, pues seguirá mal, si pensamos que habrá inflación, pues la habrá. Si pensamos que una persona es un mal empleado. Pues seguirá siendo un mal empleado. Si pensamos que no somos capaces, seremos los profetas de nuestro propio fracaso. Nuestros pensamientos son escultores de la obra de nuestra vida.

Cómo los utilicemos, depende solo de nosotros mismos. Si tenemos una piedra entre las manos, podemos destruirla o esculpir con ella una maravillosa obra de arte.

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