SIGMUND FREUD Y EL ORIGEN DEL PSICOANÁLISIS

Antecedentes Biográficos.

Sigmund Freud nació en 1856 en Friburgo, Moravia (un pequeño pueblo ahora llamado Priber, en lo que fue Chechoslovaquia), hijo de un judío comerciante en lana y su joven esposa Sigmund nació en un amnios; es decir, una porción pequeña del saco fetal cubrió su cabeza al nacer. De acuerdo con la tradición, ésta era una señal de que sería famoso. Freud no practicó la religión en su edad adulta, pero permaneció muy consciente de su origen judío. Su madre, de 21 años de edad, mostraba preferencia por el primogénito, dedicándole gran parte de su atención y cariño. El padre de Freud, Jacob, tenía 41 años de edad, casi el doble que su esposa. Era severo y autoritario, sin embargo, Sigmund lo respetaba. Sólo después, a través de su autoanálisis, Freud se dio cuenta de que sus sentimientos hacía sus padres eran ambivalentes; temor y odio, respeto y amor.

Cuando Sigmund tenía once meses de edad, nació un hermano, Julius, pero murió ocho meses más tarde. Una hermana, Anna, nació cuando Freud tenía dos años y medio. Más tarde, otras cuatro mujeres y un hombre completaron la familia. Cuando Freud era muy joven, sentía un gran cariño por su nana y estaba impresionado con sus enseñanzas religiosas  de catolicismo. No obstante, poco después de que nació Anna, la nana fue despedida de manera repentina por haberle robado a la familia.

Cuando nació Sigmund su padre era viudo y ya tenía dos hijos mayores de su primer matrimonio; medio hermano mayor de Freud tenía un hijo. Sigmund y su sobrino John, quien era un año mayor que él, fueron compañeros entrañables en la infancia. Freud llegó a considerar su relación temprana corno muy significativa para su desarrollo posterior. Muchos han pensado que la constelación familiar inusual de Freud preparó los elementos para su teoría posterior del complejo de Edipo. A la edad de cuatro años, Sigmund y su familia se mudaron a Viena, donde vivirá durante casi 80 años. Aunque criticaba a Viena, no dejó la ciudad hasta que fue aplastada por los nazis en 1938, un año antes de su fallecimiento. En su juventud, Freud fue un estudiante concienzudo.

Sus padres lo alentaron en sus estudios dándole privilegios especiales y esperando que los otros hijos hicieran sacrificios a favor de su hermano mayor. Fue el único miembro de la familia que tenía su propia habitación y estudiaba con la luz de una lámpara de petróleo mientras los demás tenían que usar velas. Freud era un estudiante natural, entró al bachillerato un año antes de lo normal y permaneció a la cabeza de su clase la mayor parte de los días que pasó en el Instituto Sperl. Era sobresaliente en idiomas y un lector ávido, gustándole en particular Shakespeare.

Cuando niño, Freud soñaba con convertirse en un “guerrero poderoso” o Ministro de Estado, pero en la realidad la elección profesional estaba muy restringida en Viena para un judío. Pensó en hacerse abogado pero en vez de esto comenzó estudios en medicina en la Universidad de Viena en 1873 y se graduó ocho años más tarde. Sus estudios ahí tornaron más tiempo de lo usual debido a que decidió profundizar en las áreas que le eran de particular interés. Nunca intentó practicar la medicina, y su interés se dirigió a la investigación fisiológica; consideraciones prácticas, incluyendo las barreras ocupacionales para los judíos y el, deseo de casarse, lo llevaron a establecer un consultorio como neurólogo clínico en 1881. Mientras aún era estudiante, hizo contribuciones sustanciales y notables a la investigación, publicando sus hallazgos sobre el sistema nervioso de las larvas de la lamprea y sobre las glándulas sexuales de la anguila. Desarrolló un método para colorear células para su estudio con el microscopio y como médico exploró las propiedades anestésicas de la cocaína. Debido a que en ese tiempo no había razón para creer que hubiera riesgos relacionados con esta sustancia, fue algo indiscriminado al usarla en él mismo y al recomendarla a los demás. Después de que fue descubierto el carácter adictivo del fármaco, Freud declaró sufrir “reproches graves”. Sin embargo, puede haber continuado usándola. La cocaína provocó la muerte de muchos médicos entre 1880 y 1899.

Debido a que la práctica privada de la que Freud dependía para vivir le traía pacientes que sufrían sobre todo de trastornos neuróticos, su atención se centró en el problema y estudio de la neurosis. Ésta por lo general no es tan grave como para impedir que el individuo funcione de manera normal en la sociedad. Como el objetivo de Freud era obtener una teoría completa de la humanidad, esperaba que su estudio de la neurosis al final le proporcionaría una clave para el análisis de los procesos psicológicos en general. Freud realizó algunos de sus estudios en París con el neurólogo francés Jean Charcot. A su regreso de París, fue influido por un procedimiento desarrollado por Joseph Breuer, un médico vienés y amigo, quien animaba a sus pacientes a hablar con libertad de sus síntomas. Breuer y Freud trabajaron juntos en la publicación de algunos de sus casos en Estudios sobre la histeria (1895).

Investigaciones posteriores de Freud sobre la “curación con la conversación” de Breuer lo condujeron a su desarrollo propio de la asociación libre y a técnicas psicoanalíticas posteriores. Finalmente se separaron cuando, según Freud, Breuer no puedo estar de acuerdo con el énfasis de Freud en el papel de la sexualidad en la neurosis.

En 1900 Freud publicó La Interpretación de los Sueños. Al principio, el libro fue ignorado por la mayoría. No obstante, creció la reputación de Freud y comenzó a atraer a seguidores. También encontró muchas críticas; algunos acusaban a su obra de ser pornográfica. Sin embargo, puede ser que haya exagerado el grado de persecución intelectual que sufrió. Una sociedad psicoanalítica fue fundada por Freud y sus colegas y muchos de los discípulos de Freud se convirtieron más tarde en psicoanalistas destacados: Ernest Jones (su biógrafo), A. A. Brill, Sandor Ferenczi y Karl Abraham. En principio, Carl Jung y Alfred Adler también fueron asociados cercanos, pero después dejaron el movimiento psicoanalítico de Freud para desarrollar y enfatizar otras ideas. En 1909, G. Stanley Hall, psicólogo notable y presidente de la Universidad Clark en Worcester, Massachusetts, invitó a Freud y a su asociado, Car1 Jung, a presentar una serie de conferencias. Fue la primera y única visita de Freud a los Estados Unidos. Estas conferencias contenían los elementos básicos de la teoría de la personalidad propuesta por Freud y su difusión marcó el cambio del psicoanálisis de ser un movimiento vienés pequeño a uno de alcance y reconocimiento internacional.

El trabajo de Freud, sin embargo, de ninguna manera estaba concluido. Continuó desarrollando y revisando su teoría psicoanalítica hasta su muerte. Algunas de sus características personales eran, entre otras,  las de ser muy humano y al mismo tiempo arrogante y supersticioso. Al final de su vida, los conceptos psicoanalíticos habían sido aplicados y estaban influyendo en casi todos los constructos culturales de la humanidad. Las obras publicadas de Freud llenan 24 volúmenes en la Edición Clásica en inglés. Murió en Londres en 1939 a la edad de 83 años, después de muchos años de sufrir de un cáncer en el maxilar, en lo que en la actualidad sería llamado un suicidio asistido por un médico.

Queda una cantidad considerable de material de archivo, el cual no será publicado hasta alguna fecha en el próximo siglo. Los estudiosos de Freud están ávidos de saber qué cuestiones nuevas traerá este material sobre una figura tan importante.

Los Orígenes del Psicoanálisis

Sigmund Freud no completó un sistema perfeccionado. Un bosquejo del psicoanálisis, el cual comenzó en 1938, el año anterior a su muerte, tenía el propósito de “reunir doctrinas del psicoanálisis y establecerlas… en la forma más concisa”. Pero este libro nunca se terminó; de hecho gran parte de su obra tiene un carácter incompleto.

Aparecen ideas y son descartadas, sólo para reaparecer en un contexto nuevo. Su pensamiento se movía en fases, cambiando y sintetizando lo que se había ido antes. Las únicas obras que Freud trató de mantener actualizadas de manera sistemática fueron La interpretación de los sueños (publicada por primera vez en 1900) y Tres ensayos sobre la sexualidad (1905). Por consiguiente, al describir las teorías de Freud es importante reconocer que el psicoanálisis no representa una teoría  terminada, sino más bien un proceso progresivo de descubrimiento acerca del yo.

El Descubrimiento de las Fuerzas del Inconsciente

Un lugar lógico para comenzar la discusión de los orígenes del psicoanálisis es el primer trabajo de Freud con Joseph Breuer esta, de hecho, es la manera en que Freud comenzó su presentación de la historia del psicoanálisis al público estadounidense en sus conferencias en la Universidad Clark. Como ya se ha visto, Freud fue influido de manera profunda por un procedimiento desarrollado por Breuer y con frecuencia dio crédito a éste por el descubrimiento del método psicoanalítico. Por tanto, puede decirse que el psicoanálisis comenzó con la historia clínica de una de las pacientes de Joseph Breuer, quien es conocida en la literatura como Anna O.

La Historia Clínica de Anna O.

Anna O. era una mujer muy inteligente de 21 años de edad. En el curso de una enfermedad de dos años que comenzó en 1880, había desarrollado diversas perturbaciones físicas y mentales. Entre sus síntomas estaba una parálisis del brazo y la pierna derechos, dificultad en la visión, náusea, incapacidad para beber cualquier líquido y para hablar o entender su idioma natal. Además, era propensa a estado de ausencia  un estado alterado de la conciencia en el que puede haber un cambio considerable en la personalidad y amnesia u olvido posteriores de los acontecimientos que ocurrieron durante ese periodo.

El Problema de la Histeria.

La profesión médica en 1880 estaba bastante intrigada por enfermedades como ésta y las diagnosticaba como casos de histeria – una enfermedad en la que había síntomas físicos pero no una base fisiológica para el problema. (En la actualidad estos trastornos son menos comunes y son conocidos como trastornos de conversión). La causa de la histeria era desconocida. Debido a que no podían entender o tratar con efectividad el problema, muchos doctores tendían a ver a los pacientes que sufrían de histeria con suspicacia y a ser punitivos. Algunos incluso llegaban a acusar a sus pacientes de estar fingiendo una enfermedad.

Breuer y la Hipnosis.

Breuer, sin embargo, trataba a sus pacientes con compasión. Respecto a Anna, notó que durante sus estados de ausencia Anna mascullaba varias palabras. Una vez que fue capaz de determinarlas, Breuer la puso bajo hipnosis, le repitió las palabras y le pidió que verbalizara cualquier asociac1.on que tuviera con éstas. La paciente cooperó. Comenzó a contarle historias sobre sí misma que parecían centrarse en un suceso particular de su vida: la enfermedad y muerte de su padre.

La Enfermedad y la muerte del padre de Anna O.

Antes de morir, el padre de Anna había estado muy enfermo. Ella lo había cuidado hasta que su propia enfermedad le impidió hacerlo.

Después de que había relatado varias de estas historias, los síntomas de Anna se aliviaron y por último desaparecieron. Anna, agradecida, llamó a la curación la “la curación con la conversación” o se refería a ella en broma como “la chimenea barredora”.

El Recuerdo de hechos Traumáticos.

En una de esas historias, Anna habló de una ocasión en que estaba sentada junto a la cama de su padre durante su enfermedad y se encontraba muy preocupada por él. En un momento en el que su padre le preguntó la hora ella trató de ocultar sus lágrimas de manera que él no pudiera verlas, sin embargo, debido a sus lágrimas, le costó mucho trabajo ver su reloj y distinguir la posición de las manecillas en la carátula. Recordar esos acontecimientos y las emociones que tenía contenidas restablecieron la claridad de su visión.

Después recordó otro suceso; una serpiente negra (común en el área en  que ella vivía) apareció en la habitación y parecía dirigirse hacia su padre enfermo. Trató de apartar al reptil, pero fue como si no pudiera mover los brazos. Ella deseaba pedir ayuda, pero no podía hablar. Recordar estos eventos y las emociones que implicaban alivió su parálisis y restableció su conocimiento de su idioma natal.

Breuer y el Fenómeno de la Catarsis.

Breuer concluyó que los síntomas de Anna eran determinados de alguna manera por acontecimientos traumáticos o tensionantes del pasado y que el recuerdo de estos sucesos tenía un efecto catártico – la catarsis se refiere a la descarga emocional Cuando Anna recordó los acontecimientos, lo hizo con una gran cantidad de intensidad emocional. Esto de manera evidente la liberó de los síntomas con los que se había vinculado la emoción.

El Embarazo Fantasma de Anna O., como Síntoma Final.

Para mediados de 1882, pareció que Anna estaba curada por completo y de forma dramática. En cualquier caso, de acuerdo con lo que puede haber sido un mito iniciado por Freud y ampliado por Jones. Breuer estaba ansioso por terminar el tratamiento debido a que las declaraciones de amor abiertas de Anna y las intensas demandas de sus servicios lo abrumaban y le creaban problemas domésticos con su esposa. Cuando Breuer anunció su deseo de terminar anunció su deseo de terminar con el caso, Anna presentó un embarazo fantasma como un síntoma final. Breuer estaba muy desconcertado por este giro de los acontecimientos y en forma abrupta abandonó el caso. Posteriormente evitó el método catártico al tratar a pacientes. Anna, cuyo nombre verdadero es probable que fuera el de Bertha Pappenheim, finalmente llegó a ser bien conocida como una de las primeras trabajadoras sociales, luchando por mejorar los derechos y la situación de los niños y las mujeres. Es probable que el caso completo hubiera pasado desapercibido en la historia médica si Breuer no se lo hubiera mencionado a algunos de sus colaboradores, incluyendo al joven doctor Sigmund Freud, quien estaba interesado de manera profunda.

El Inconsciente. (De los Recuerdos Psicotraumáticos) .

Algún tiempo después, Freud recordó el episodio de Anna O. y comenzó a usar el “método de la conversación” con sus propios pacientes. Tuvo alguna medida de éxito y, después de .observar sus propias exploraciones con la técnica, concluyó que en el momento del acontecimiento traumático original, el paciente había contenido una emoción intensa. Quizá debido a las circunstancias que rodearon al acontecimiento, el paciente era incapaz de expresar la emoción que evocaba de una manera normal por medio de pensamientos, palabras o acciones. La emoción, que estaba impedida para escapar de manera normal, había encontrado otra salida y se expresaba por medio de un síntoma neurótico. Los detalles de los sucesos y las emociones que implicaban no eran parte de la conciencia del paciente hasta que eran recordados bajo hipnosis. Por tanto, el individuo era inconsciente de estos recuerdos; pero los recuerdos inconscientes estaban influyendo en la conducta presente.

Freud, abandona la hipnosis: “La Resistencia”.

Poco después, Freud decidió abandonar la hipnosis. En parte, fue una necesidad práctica, en vista de que no todos sus pacientes que al final serían capaces de recordar los eventos traumáticos en un estado consciente normal. Abandonar la hipnosis también resultó ser un paso importante en el descubrimiento de Freud acerca de las resistencias. Había encontrado que ayudar a sus pacientes a recordar era un proceso largo. Esto lo llevó a pensar que aunque el paciente deseara recordar de manera consciente de ellos y mantenía inconscientes los recuerdos. Freud denominó a esta fuerza “resistencia”.

Los Procesos Inconscientes.

El reconocimiento de la resistencia condujo a un entendimiento dinámico de los procesos inconscientes, o fueras de las cuales no se percata la persona. Por ejemplo, puede ser que usted no sea capaz de recordar de inmediato lo que hizo en su último cumpleaños, pero con un poco de esfuerzo es probable que pueda recordar. Los recuerdos inconscientes son diferentes. Por ejemplo, puede recordar haber sido castigado cuando era niño pero ser incapaz, sin importar cuánto lo intente, de recordar por qué. Este recuerdo ha sido convertido en inconsciente. Sólo puede ser recordado, si es que se recuerda algo, con una considerable dificultad.

Freud y los Deseos.

¿Qué eran esas ideas o pensamientos que se convertían en inconscientes?. Freud creía que eran deseos. Durante el evento traumático, había surgido un deseo que iba contra el ideal del yo de la persona. Debido a que es difícil para los individuos aceptar el hecho de que no son lo que les gustaría ser, esta incompatibilidad causa dolor. Si provoca demasiado dolor, el deseo es reprimido.

Expresión de los sentimientos.

Subyacente a la teoría de Freud está el concepto de que los acontecimientos y sucesos de nuestra vida provocan sentimientos intensos.

Estas emociones nos ayudan a evaluar nuestro mundo, pero en algunos casos la expresión inmediata de la emoción es inapropiada o incluso desastrosa. De manera ideal, uno reconoce, acepta y guía una emoción hacia canales de expresión constructivos, o al menos inofensivos.

La Represión.

Una cierta cantidad de represión es inevitable y necesaria a fin de que exista una sociedad civilizada. Pero la represión no siempre es exitosa o constructiva. Un ejemplo que dio Freud durante sus conferencias en la

Universidad Clark ilustra los problemas que pueden crear las ideas reprimidas. Supóngase, sugirió él, que durante el curso de su conferencia un joven en la parte posterior de la habitación interrumpe en forma ruda riendo, hablando y golpeando con los pies. Otros integrantes del auditorio, perturbados por su conducta, sacarían por la fuerza al joven de la habitación y se quedarían en la puerta para asegurarse de que no regresaría al recinto. Este joven desagradable, sin embargo, golpea en la puerta, patea, grita y, en resumen, crea un desorden peor que el que produjo al principio. Se requiere una nueva solución: un compromiso. Tal vez el auditorio coincida en permitir al joven que regrese a la sala de conferencias si él está de acuerdo en comportarse un poco mejor.

Freud admitió que su metáfora espacial era algo engañosa, pero servía para ilustrar sus conceptos primarios. Expulsamos los deseos dolorosos, no permitiéndoles entrar en la conciencia, pero los deseos reprimidos se rehúsan a comportarse en forma agradable. En vez de esto, crean toda clase de problemas, producen síntomas neuróticos y situaciones similares. La necesidad, entonces, es restaurar los deseos en la conciencia para poder enfrentarlos de manera realista.

El Método Psicoanalitico de Evaluación e Investigación.

La Asociación Libre y la Interpretación de los Sueños.

La discusión inicial del origen del psicoanálisis lo presenta como algo simple, sólo con propósitos de brevedad. De hecho, el proceso es mucho más complicado de lo que sugieren los ejemplos originales. En esencia, varias fuerzas opositoras están en funcionamiento. Primero, hay un esfuerzo consciente de parte del paciente para recordar los acontecimientos olvidados. Segundo, hay una resistencia, la cual persiste en mantener inconscientes los recuerdos. Por último, están las emociones no expresadas que continúan buscando expresión. Si un deseo no puede surgir con su identidad propia, buscará una salida en una forma disfrazada. Adquiriendo una especie de identidad falsa saldrán de manera furtiva para encontrar expresión en la conducta de la persona. Aunque el trauma no puede ser recordado de inmediato, puede expresarse en una forma oculta por medio de los recuerdos y pensamientos que son evocados. A fin de ahondar detrás de estas identidades falsas y descubrir las ideas reprimidas, Freud desarrolló dos procedimientos primarios: la asociación libre y la interpretación de los sueños y lapsus.

Asociación Libre.

Las Verbalizaciones.

En la asociación libre, a un paciente se le pide que verbalice lo que le venga a la mente, sin importar cuán insignificante, trivial o incluso desagradable pueda parecer la idea, pensamiento o imagen. La asociación libre se basa en la premisa de que ninguna idea es arbitraria e insignificante. Al final, estas ideas conducirán al problema original. Por ejemplo, Anna O. no recordó de inmediato la escena de la muerte de su padre, pero su brazo estaba paralizado, su visión nublada y era incapaz de recordar su propio idioma. Entonces, gracias a lo que ella dijo, se pudieron encontrar indicios del suceso oculto. Las instrucciones para la asociación libre son simples de manera engañosa pero, de hecho, son muy difíciles de seguir. ¿Qué sucede cuando intentamos verbalizar todo lo que viene a la mente?. Podemos ser inundados con pensamientos y encontrar imposible expresarlos todos en palabras. En otras ocasiones, podemos estar en blanco y descubrir que nada viene a la mente. Además, puede ser muy doloroso discutir los pensamientos que surgen. Sin embargo, estas ideas intrusas son como vetas de oro ya que el análisis al final las reduce de su estado crudo a un metal valioso. Después de la asociación libre, el individuo reflexiona en lo que ha dicho. En el proceso, la resistencia es analizada, entendida y debilitada de modo que el deseo es capaz de expresarse de manera más directa.

La Dinámica y el Desarrollo de la Personalidad.

Su Énfasis en la Sexualidad.

De acuerdo con Freud, la naturaleza de nuestros anhelos y deseos reprimidos es erótica. Este énfasis en la sexualidad es un aspecto del trabajo de Freud que muchas personas encuentran problemático. Entender esto requiere que se comprenda la manera en que Freud redefinió el término sexualidad y la forma en que lo usó en su trabajo. Aun así, la posición teórica de Freud sobre el papel de la sexualidad y su insistencia en la naturaleza sexual del ser humano es amenazadora para algunas personas.

La Importancia de la Sexualidad.

La Sexualidad Modelo de Reducción de la Atención.

En sus primeros trabajos, Freud percibía a la sexualidad como un proceso corporal que podía ser entendido por completo bajo un modelo de reducción de la tensión. El objetivo de la conducta humana era tan sólo reducir la tensión creada por la acumulación de demasiada energía y restaurar un estado de equilibrio. Los deseos sexuales podían ser comparados con el deseo de eliminar una comezón. Sin embargo, conforme se desarrolló su trabajo, Freud comenzó a enfatizar el carácter psicológico de los procesos mentales y la sexualidad. Su uso de la palabra libido para referirse a la energía emocional y psíquica derivada del impulso biológico de la sexualidad atestigua este cambio en su pensamiento.

Freud y el Impulso.

El deseo de Freud de enfatizar el carácter psicológico de los procesos mentales también se observa en el desarrollo de su concepto de impulso.Utilizaba una palabra de origen alemán, Trieb, la cual ha sido traducida en forma variada como “instinto” o “impulso”. En vista de que “instinto” se refiere a un patrón innato automático de actividad característico de los animales más que de los humanos, la traducción de la palabra como “impulso” parece más apropiado para la intención de Freud. Utilizó Trieb para referirse a una representación psicológica o mental de una fuente  corporal interna de excitación, una forma de energía que no puede ser reducida ya sea a un aspecto corporal o a uno mental debido a que combina elementos de ambos.

En su concepto de impulso, Freud abandonó a un anterior de reducirlos los procesos psicológicos a fisiológicos Y. también comenzó a resolver un problema heredado de la filosofía cartesiana. En la creencia de que una persona es más que una máquina, el filósofo francés René Descartes había dividido toda la realidad en dos categorías separadas: mente y materia.

La Estructura Triple de la Personalidad, en Freud.

El concepto freudiano familiar acerca de la estructura de la personalidad como un ello, yo y superyó es un producto bastante tardío de su pensamiento. No es sino hasta 1923, con la publicación de “El yo y el ello”, que surgió la teoría final de Freud de una estructura triple de la personalidad. Al discutir el ello, el yo y el superyó, se debe tener en cuenta que no son tres entidades separados con limites definidos con claridad, sino más bien representa una variedad de procesos, funciones y dinámicas diferentes dentro de la persona. EL enfoque psicoanalítico para el estudio de la mente, señaló procesos que los psicólogos cognoscitivos están estudiando en la actualidad desde su perspectiva. Más aún, en sus escritos Freud usó los pronombres personales alemanes, das Es, Ich y das uber-Ich. Traducidos de manera literal significan “el ello”, “el yo” y el por encima del yo”. La traducción de Strachey a los pronombres latinos id, ego y superego los hizo menos personales.

El ello (Centro de Nuestro Ser).

El ello es el “centro de nuestro ser”, la función más antigua y original de la personalidad y la base de las otras dos. Se sabe poco del ello, debido a que no se presenta en nuestra conciencia en forma pura. Por consiguiente, sólo se puede describir por analogías y comparándolo con el yo. Freud se refería al ello como un “caos, un caldero lleno de excitaciones hirvientes”. El ello incluye a los instintos e impulsos que nos motivan al igual que nuestra herencia genética, reflejos y capacidades para responder. Representa nuestros impulsos, necesidades y deseos básicos. Además, es el reservorio de la energía psíquica que proporciona los elementos para todo el funcionamiento psicológico.

El carácter impersonal e incontrolable del ello es expresado con mayor facilidad en idioma alemán. Por ejemplo, la expresión alemana para “Tengo hambre” (“Es hungert mich”) Se traduce de manera literal como “Me hambrea a mí”, implicando que soy un recipiente de acciones iniciada en mí, no por mí.

El ello opera de acuerdo con el principio del placer y emplea procesos primarios. Este se refiere a la búsqueda de la reducción inmediata de la tensión. Cuando se acumula la libido (energía psíquica) alcanza un nivel desfavorable de tensión. El ello busca descargar la tensión y regresar a un nivel de energía más favorable. En la búsqueda de evitar la tensión dolorosa y obtener placer, el ello no toma precauciones sino que actúa de inmediato en una forma impulsiva irracional. No presta atención a las consecuencias de sus acciones y por consiguiente con frecuencia se comporta en una forma que puede ser perjudicial para la persona misma o para los demás.

El ello busca satisfacer sus necesidades en parte por medio de la acción refleja. Las respuestas innatas automáticas como estornudar, bostezar y parpadear son espontáneas y no son aprendidas, operan sin ningún pensamiento o esfuerzo consciente. Muchos de nuestros reflejos son protectores ya que nos ayudan a prevenir peligros en nuestro ambiente.

Otros son adapta ti vos y nos permiten ajustarnos a las condiciones de nuestro entorno, Los bebés recién nacidos tienen varios reflejos que les ayudan a asegurar su supervivencia. Por ejemplo, voltean sus cabezas hacia la fuente de estimulación táctil. Este “reflejo de origen” los

ayuda a localizar el pezón. Hamar también es un reflejo innato que permite a los bebés alimentarse.

El ello también busca reducir la tensión por medio de los procesos primarios, alucinar o formar una imagen del objeto que satisfacera sus necesidades, Freud pensó que visualizar, por ejemplo, una hamburguesa o un bistec próximos alivia de manera momentánea nuestra sensación de hambre; esta actividad también es llamada satisfacción del deseo. Se presenta en los recién nacidos, en nuestros sueños y en las alucinaciones de los psicóticos. Visualizar un biberón o el pecho de la madre tranquiliza de momento al bebe, pero no satisface su hambre. En vista de que el proceso primario no distingue entre sus imágenes de satisfacción de los deseos y los objetos reales en el mundo externo que pueden satisfacer sus necesidades, por lo tanto, no es muy efectivo para reducir la tensión. Debe desarrollarse una segunda estructura si el organismo ha de sobrevivir.

El Yo: El Ejecutor de la Personalidad.

El yo surge a fin de cumplir de manera realista los deseos y demandas del ello de acuerdo con el mundo exterior. Las personas que tienen hambre deben ser eficaces para procurarse la comida en el ambiente afín de satisfacer sus necesidades y sobrevivir. El yo evoluciona a partir del ello, por tanto, actúa como un intermediario entre éste y el mundo externo. Extrae su energía, del ello, adquiere sus estructuras y funciones de éste y se esfuerza por servirlo satisfaciendo de manera realista sus demandas. Por tanto, el yo es el ejecutor de la personalidad, reprimiendo al ello y manteniendo transacciones con el mundo externo.

Mientras que el ello obedece al principio del placer, el yo sigue, al principio de la realidad, satisfaciendo los impulsos del ello de una manera apropiada en el mundo externo. El yo pospone la descarga de la tensión hasta que ha sido encontrado el objeto idóneo que satisfacen la necesidad. Aunque el yo no impide la satisfacción del ello. Puede suspender o redirigir los deseos de este último de acuerdo con las demandas de la realidad. El ello emplea las fantasías y deseos del proceso primario; el yo usa el pensamiento realista característico de los procesos secundarios, las habilidades cognoscitivas y perceptivas que ayudan a un individuo a distinguir entre el hecho y la fantasía; incluyen las funciones intelectuales superiores de solución de problemas las cuales permiten al yo establecer cursos de acción adecuados y probarlos. En realidad no hay una enemistad natural entre el yo y el ello.

El Superyo “por Encima del Yo”.

Contenido dentro del yo como su “núcleo más interno” está el súper yo (por encina del yo”). Heredero del complejo de Edipo representa los valores, ideales y normas morales internalizados. El superyó es la última función de la personalidad que se desarrolla y puede apreciarse como un resultado de la interacción con los padres durante el largo periodo de la dependencia en la infancia. Las recompensas y castigos que originalmente se nos daban desde afuera se vuelven auto administrados conforme internalizados las enseñanzas de nuestros padres y de la sociedad. Como resultado de la actividad del superyó experimentamos culpa cuando desobedecemos normas morales aceptables.

El Superyó y sus dos subsistemas.

El superyó consta de dos subsistemas: la conciencia y el ideal del yo. La conciencia se refiere a la capacidad para, la autoevaluación, la crítica y el reproche. Reprende al yo y crea sentimientos de culpa cuando los códigos morales son violados. El ideal del yo es una autoimagen ideal que consta de conductas aprobadas y recompensadas. Es la fuente de orgullo y un concepto de quien pensamos que deberíamos ser.

El superyó lucha por la perfección. Busca soluciones moralistas más que realistas. Hablando en sentido práctico, el desarrollo del superyó es una necesidad. Las demandas del ello son demasiado intensas y los yo de los niños pequeños son muy débiles para impedir que actúen de acuerdo con sus impulsos. Por un periodo se requieren intensos mandatos morales introyectados -“No lo aras”- para reprimir la conducta. Pero el superyó también puede ser despiadado y cruel en su insistencia en la perfección.

Sus demandas moralistas pueden parecerse a las del ello en su intensidad, obcecación e irracionalidad. En su manera no comprometedora, el superyó puede inhibir las necesidades del ello, en lugar de permitir su satisfacción última necesaria y apropiada. En la personalidad adulta bien adaptada, el yo es el ejecutor primario, controla y gobierna tanto al ello como al superyó, mediando entre sus demandas y el mundo extremo. En el funcionamiento ideal, el yo mantiene una relación armoniosa y equilibrada entre los diversos elementos con los que tiene que tratar, establece valores y asume la responsabilidad.

El desarrollo, sin embargo, no siempre sigue su curso de manera óptima. El yo con frecuencia termina agobiado por el ello y el superyó los cuales lo gobiernan de forma rígida. Uno demanda satisfacción y alivio instantáneos. El otro pone prescripciones rígidas a dicho alivio. Basándose en una analogía de Platón, Freud describió al yo como un auriga tratando de controlar a dos caballos fuertes, cada uno de los cuales está tratando de correr en dirección opuesta al otro.

La descripción final que hace Freud de la personalidad es la de una forma dividida. Los papeles específicos desempeñados por el ello, el yo y el superyó no siempre son claros; se mezclan en demasiados niveles. La personalidad consta de muchas fuerzas diversas en conflicto inevitable.

La descripción de Freud de la persona no es optimista, sino un intento por explicar el hecho de que como seres humanos no siempre somos capaces de afrontar ciertas situaciones.

Aunque la división triple de la personalidad parece ser una estructura acabada. En esencia la persona es entendida como un producto del desarrollo. El yo y el superyó han evolucionado desde la perspectiva histórica en respuesta a situaciones personales específicas.

La Relación del Ello, el Yo y el Superyó con la conciencia.

No existe una correlación fácil entre los sistemas “ello”, “yo” y “superyó” y las cualidades de “consciente” e “inconsciente”. En ocasiones, Freud tendía a hacer la ecuación fácil del yo con la conciencia y el ello con la inconciencia. Sus descubrimientos, reflejados en el yo y el ello, de que aspectos del yo y del superyó son inconscientes, como el ello lo obligaron a revisar su teoría. “Consciente” e “inconsciente” podrían ser usados sólo como adjetivos que describen cualidades que pueden tener o no los procesos psicológicos.

Si se fuera a diagramar la descripción de la psique que hace Freud quizá la mejor imagen seria la presentada por el propio Freud; un iceberg, nueve partes del cual están sumergidas bajo el agua. La superficie del agua representa la frontera, entre el consciente y el inconsciente. Su línea intersecta, o lo hace potencialmente; las tres funciones de ello, yo y superyó. Pero cualquier metáfora espacial es engañosa en el fondo.

El “ello”, el “yo” y el “superyó” son entendidos mejor como funciones dinámica de la personalidad, mientras que “consciente” e “inconsciente” son adjetivos que describen cualidades que pueden tener estas funciones.

Las fuerzas dinámicas dentro de la personalidad son muchas. Esta no sólo está dividida contra si misma por el ello el yo y el superyó, sino que lo está contra sí misma y el mundo en muchos niveles. El conflicto es la piedra angular del entendimiento final de la personalidad en Freud. El mundo, escribió Freud en una ocasión, es añade (la palabra griega para “carente “) demasiado pobre para satisfacer todas nuestras necesidades.

Conforme aumentan las demandas del ello el yo se ve abrumado con estimulación excesiva que no puede controlar y se llena de ansiedad.

Las etapas psicosexuales del desarrollo.

Del Autoerotismo a la Sexualidad Reproductora.

Freud (1905) delineó un camino que siguen los niños conforme progresan de la actividad sexual autoerótica a la actividad reproductora. En este viaje, la libido o impulso sexual se invierte en varias zonas o áreas erógenas del cuerpo que proporcionan placer. En efecto, las observaciones han mostrado que conforme crecen los niños, se enfocan en  diferentes áreas del cuerpo; esta secuencia de la atención sigue la serie delineada por Freud. El creía que al pasar por una secuencia de etapas psicosexuales en las que son importantes diferentes zonas erógenas, los niños pasan del autoerotismo a la sexualidad reproductora y desarrollan sus personalidades adultas.

Etapa Oral.

La primera es la etapa oral  la cual dura desde el nacimiento hasta alrededor del primer año de edad. Durante este tiempo, la fuente principal de placer y conflicto potencial es la boca. Es aquí donde los bebés reciben su alimentación, tienen su contacto más cercano con la Madre (en la alimentación de pecho y descubren información acerca del mundo. Los bebés exploran objetos nuevos con su boca. Los dos tipos principales de actividad oral, la ingestión y morder, son los primeros ejemplos de tipos y rasgos de carácter que pueden desarrollar después.

Las actividades orales también son una fuente de conflicto potencial debido a que pueden colocarse restricciones en éstas. Una madre puede buscar desalentar el chuparse el dedo o impedir que su hijo le muerda el seno. Así pues, el foco del mayor placer y conflicto para, LOS bebés se localiza en la boca.

Etapa Anal.

La segunda etapa psicosexual propuesta por Freud es la etapa anal. La cual se espera que ocurra en el segundo año de vida en esta época, la fuente principal de placer y conflicto potencial son las actividades que implican al ano. Por lo general, el entrenamiento para el control de esfínteres ocurre durante este periodo. Este implica convertir una actividad involuntaria, la eliminación de los desechos corporales en una voluntaria. Con frecuencia representa el primer intento del niño para regular los impulsos instintivos. Puede desarrollarse un choque de voluntades con el cuidador. Los niños pueden obtener dolor o placer ya sea al retener o al expulsar sus desechos fisiológicos. Estos dos modos primarios de expresión anal, la retención y la expulsión, además son modelos para posibles rasgos de carácter futuros. En sus esfuerzos por enseñar a los niños, los padres pueden olvidar que el control sobre los esfínteres y la eliminación es una actividad que solo el niño puede ejecutar. Conforme comienzan los primeros esfuerzos para disciplinar a los niños, con frecuencia son seleccionados los glúteos como sitio para infligir dolor. En vista de que la estimulación en el área causa tanto placer como dolor, pueden surgir patrones de conducta sádicos (causantes de dolor) y/o masoquistas (receptores de dolor). Formas subsecuentes de autocontrol y dominio tienen sus orígenes en la etapa anal.

Etapa Fálica.

La etapa fálica del desarrollo por lo general ocurre entre los tres y los seis años de edad. Las características de esta etapa son sentimientos placenteros conflictivos asociados con los órganos genitales. El interés del niño en los genitales no es con su función reproductora, sino con su capacidad para dar placer en una actividad autocrítica y su significación como un medio para distinguir entre los sexos. En esta época, los niños descubren que no todos los individuos están dotados de la misma manera. Gastan una energía considerable en examinar sus genitales, masturbarse y expresar Interés en cuestiones sexuales. Son curiosos en extremo, aun cuando su curiosidad sobrepasa su capacidad para entender los asuntos sexuales de manera intelectual. Le dan vueltas a fantasías acerca del acto sexual mismo y el proceso de nacimiento, las cuales con frecuencia son imprecisas y engañosas. Pueden creer que una mujer embarazada se ha comido a su bebé y que él bebe es expulsado por la boca o por el ano. La relación sexual es percibida con frecuencia como un acto agresivo del padre contra la madre.

Los placeres de la masturbación y la vida de fantasía de los niños preparan el escenario para el complejo de Edipo, el cual fue considerado por Freud como uno de sus descubrimientos más grandes. El concepto de Freud fue sugerido por la tragedia griega de Sófocles en la que el rey Edipo en forma involuntaria asesina a su padre y se casa con su madre.

Un punto clave es que Edipo no estaba enterado, o era inconsciente, de lo que estaba haciendo. No se dio cuenta de que el hombre que encontró y mató en el camino era su propio padre, ni sabía que el a reina con quien se casó después era su madre. Al mismo tiempo, desempeñó un papel activo en causar su destino. Al descubrir la verdad, se cegó. Dentro de ese mito griego, Freud percibió una descripción simbólica del conflicto psicológico inconsciente que sufre cada uno de nosotros. En resumen, el mito simboliza el deseo inconsciente de cada niño de poseer al padre del sexo opuesto y suprimir al padre del mismo sexo que ellos.

El complejo de Edipo es resuelto por un proceso doble. Primero, el hijo abandona sus intentos fracasados de poseer a su madre y comienza a identificarse con su padre en términos de género sexual. Al identificarse con el padre de su mismo sexo, adopta sus códigos morales y mandatos. Esta introyección de las normas de buena conducta del padre conduce al desarrollo de una conciencia sexual, la cual ayuda al niño a enfrentar sus impulsos prohibidos. Al identificarse con su padre, el niño puede retener a su madre de manera vicaria por medio de la imaginación como su objeto de amor, debido a que ha incorporado a él aquellas características de su padre que su madre ama. Aunque puede no amar a su madre de hecho, puede esperar hasta que crezca y entonces buscar una pareja que le recuerde de alguna manera a su mamá.

Periodo de la Latencia.

Después de la etapa fálica, Freud creía que había un periodo de calma sexual comparativa de alrededor de los siete años de edad hasta la pubertad. Durante el periodo de latencia se desarrollan fuerzas psíquicas que inhiben el impulso sexual y reducen su dirección. Los impulsos sexuales, los cuales son inaceptables en su expresión directa, son canalizados y elevados a niveles de actividad más aceptados por la cultura, tales como los deportes, los intereses .intelectuales y las relaciones con los compañeros. Freud guardó un silencio relativo respecto al periodo de latencia. No lo consideraba una etapa psicosexual genuina debido a que no surgía nada dramáticamente nuevo.

En la actualidad, el periodo de latencia como tal es cuestionado por la mayoría de los críticos, quienes sugieren que es más correcto observar que los niños aprenden a ocultar su sexualidad de los adultos que la desaprueban.

Etapa Genital

Con el inicio de la pubertad, la vida sexual infantil cambia a su forma adulta. La etapa genital surge en la adolescencia cuando maduran los órganos genitales. Hay un surgimiento de los deseos sexuales y agresivos y el impulso sexual, el cual antes era autoerótico, es redirigido para buscar satisfacción en una interacción genuina con los demás. Durante el periodo de latencia, los niños prefieren la compañía de amigos del mismo sexo; sin embargo, con el tiempo el objeto del impulso sexual cambia hacia los miembros del sexo opuesto. De acuerdo con Freud, la etapa genital es el punto final de un largo viaje, desde la actividad sexual autoerótica a la norma cultural de la actividad heterosexual. Freud creía que los individuos maduros buscan satisfacer sus impulsos sexuales sobre todo por medio de actividad genital reproductora con miembros del sexo opuesto.

Las personas maduras satisfacen sus necesidades en formas aprobadas por la sociedad. Se acomodan, funcionan dentro y buscan mantener las leyes, tabús y normas de su cultura. Estas implicaciones se aplican para hombres y mujeres. Los sellos dela madurez pueden ser resumidos en la expresión alemana lieben und arbeiten, “amar y trabajar”. La persona madura es capaz de amar en una forma sexual aprobada y también de trabajar en forma reproductiva en la sociedad.

Los Mecanismos de Defensa del Yo.

Freud hizo una distinción entre tres tipos de ansiedad. La ansiedad real se refiere a un peligro real en el mundo externo. La ansiedad neurótica se refiere al temor de que los impulsos internos no puedan ser controlados. La ansiedad moral es un temor a los castigos de la propia conciencia. Todas tienen su base en la ansiedad real. A fin de que un individuo afronte la ansiedad e impiden la percepción consciente de ésta. Los mecanismos de defensa comparten dos características: ocurren en un nivel inconsciente de modo que no nos percatamos de lo que estamos haciendo, y niegan o distorsionan la realidad para hacerse menos amenazadores. Los mecanismos de defensa no son desadaptativos por  necesidad; en efecto, no podemos sobrevivir sin éstos. Deben ser creados para ayudar al yo en desarrollo a llevar a cabo sus funciones. Sin embargo, si su distorsión de la realidad se vuelve demasiado extrema o si son usados con exclusión de otros medios más efectivos para enfrentar la realidad, los mecanismos de defensa pueden volverse desadaptativos y destructivos, impidiendo una mayor maduración personal y social. A continuación se mencionan algunos de los mecanismos de defensa más comunes.

La represión.

Implica bloquear la expresión de un deseo o anhelo de modo que no puede ser experimentado de manera consciente o expresado en forma directa como conducta. Es un acto voluntario, lo cual impide que nos percatemos de muchos de nuestros conflictos productores de ansiedad o que recordemos ciertos acontecimientos emocionales traumáticos de nuestro pasado. La emoción reprimida busca un escape alternativo y se requiere resistencia para impedir su irrupción en la conciencia. No obstante, una vez formadas, las represiones son difíciles de eliminar.

La Negación.

Supone rehusarse a creer una realidad o hecho de la vida. Muchas personas que ceden al abuso de sustancias niegan que el alcohol, la nicotina, el crack u otras sustancias psicoactivas que pudieran hacerles daño en realidad. Pueden percatarse que les afecta a otras personas, sin embargo, piensan: “Eso no me va a suceder a mí”.

La Proyección.

Se refiere a la atribución inconsciente de un impulso, actitud o conducta a alguien o a algo más en el ambiente. Un individuo que es hostil de modo inconsciente hacia alguien puede afirmar que la hostilidad surge de la otra persona. Esta defensa reduce la ansiedad colocando su fuente en el mundo externo, lo cual la hace parecer más fácil de manejar. Además, nos permite defendernos en forma agresiva contra nuestro oponente y por consiguiente expresar de manera indirecta nuestros impulsos.

La Formación Reactiva

Expresa un impulso por su opuesto. La hostilidad, por ejemplo, puede ser reemplazada por amistad. Sin embargo, con frecuencia la sustitución es exagerada, haciendo por consiguiente que se cuestione la autenticidad del sentimiento.

En la Regresión.

La persona retrocede en el tiempo a una etapa en la que fue menos ansiosa y tenía pocas responsabilidades. La regresión ocurre con frecuencia después de una experiencia traumática. El niño que comienza a mojar la cama de nuevo cuando está asustado ante el prospecto de ir a la escuela puede estar mostrando señales de regresión.

La Racionalización.

Implica tratar una emocion o impulso de manera analítica e intelectual para evitar sentirla. Como implica el término, se trata de un razonamiento defectuoso, en virtud de que el problema permanece sin resolverse en el nivel emocional. La fábula de Esopo acerca del zorro que no podía alcanzar las uvas y concluyó que era probable que estuvieran agrias es un ejemplo clásico de racionalización.

En la identificación se reduce la ansiedad modelando nuestra conducta a semejanza con la de alguien más. Al asumir las características de un modelo que parece más exitoso en satisfacer sus necesidades, podemos creer que nosotros también poseemos esos atributos. También podemos identificarnos con una figura de autoridad a la que se le teme y por la que se experimentan resentimientos. Esta identificación puede ayudarnos a evitar el castigo. Como ya se ha visto, la identificación con el padre del mismo sexo desempeña un papel importante en el desarrollo del superyó y de la personalidad subsecuente.

Si no se encuentra disponible un objeto que satisfacería un impulso del ello, se puede cambiar el impulso hacia otro objeto. Esta sustitución es llamada desplazamiento. Un niño que ha sido regañado puede golpear a un hermano menor o patear al perro. Sin embargo, el objeto sustituto rara vez es tan satisfactorio como el objeto original. Por tanto, el desplazamiento no proporciona una satisfacción completa, sino que conduce a una concentración de la tensión no descargada.

La sublimación recanaliza un impulso inaceptable hacia una salida más aceptable por la sociedad. Es una forma de desplazamiento que dirige al impulso mismo en lugar de al objeto. Por ejemplo, la curiosidad sexual puede ser redirigida hacia la investigación intelectual; la actividad sexual hacia el atletismo, etcétera. Freud sugirió que la sublimación era crucial para el desarrollo de la cultura y de la civilización.

Queda claro a partir de los estudios biográficos que la sublimación fue una defensa usada en forma común por Freud. Los mecanismos de defensa, en sí y por sí mismos, no son perjudiciales.

Nadie está libre de defensas; las necesitamos para sobrevivir. Aunque las defensas pueden bloquear la maduración personal y social si se vuelven predominantes, nos protegen de la ansiedad excesiva y con frecuencia representan soluciones creativas para nuestros problemas. En años recientes han comenzado a surgir investigaciones nuevas sobre el desarrollo, medición y potencial futuro de los conceptos de Freud acerca de los mecanismos de defensa y los procesos del yo.

Mecanismos de Defensa Características
Represión Bloquear un deseo o anhelo de su expresión consciente. Ejemplo: no percatarse de Hostilidades hacia los padres asentadas en la profundidad.
Negación Rehusar se a creer una realidad. Ejemplo: rehusarse a creer que uno tiene SIDA o un cáncer incurable.
Proyección Atribuir un impulso, actitud o conducta inconscientes a otro individuo. Ejemplo: culpar a otro por un acto propio o pensar que alguien va a sufrir en lugar de uno.
Formación Reactiva Expresar un impulso por su opuesto. Ejemplo: tratar a alguien que nos desagrada intensamente de una manera muy amistosa.
Regresión Retroceder a una forma anterior de expresar un impulso. Ejemplo: volver a “mojar la cama” después de mucho tiempo de haber dejado de hacerlo.
Racionalización Tratar con una emoción de manera intelectual para evitar la preocupación emocional. Ejemplo: argumentar que “Todos lo hacen, así que no tengo que sentir culpa”.
Identificación Modelar la conducta a imitación de alguien más. Ejemplo: imitar a nuestra madre o padre.
Desplazamiento Satisfacer un impulso con un objeto sustituto. Ejemplo: hallar chivos expiatorios.
Sublimación Recanalización de un impulso hacia una salida más aceptable desde el punto de vista social.,Ejemplo: satisfacer la curiosidad sexual investigando las conductas sexuales.

Referencia Bibliográfica

Luza, R., (2005), Psicología de la Personalidad, Arequipa, Perú

Agregue un comentario

Required fields are marked *.