Hacernos preguntas para encontrar soluciones

pensando

El filosofo Jonas Salk dijo en una ocasión que la respuesta a los problemas ya existe…: todo lo que hay que hacer para descubrirla es formular la pregunta adecuadas.

Para determinados temas, plantear preguntas es la mejor forma de desencadenar la creatividad propia y provocar que aflore la respuesta.

Intente el enfoque que propongo a continuación, que resultara especialmente atractivo para los más analíticos de entre nosotros:

El enfoque analítico

Para identificar realmente cual es la raíz de un problema, pregúntese:

¿Cuál es el problema?
¿Dónde tiene lugar?
¿Por qué sucede?
¿Cuándo ocurre?
¿Cómo sucede?
¿Qué o quién lo origina, y que o quien permite que suceda?

Las respuestas nos facilitaran contemplar el problema desde todos los ángulos y nos darán una percepción profunda de la naturaleza del asunto, en vez de la vaga sensación de que hay algo que no funciona, que necesita arreglarse.

Evidentemente hay mucha otra preguntas: quien, que, por qué, donde, cuando y como, que podrían responderse para llegar a la raíz del problema. Pero lo importante es elegir las que nos permitan encontrar respuestas.

Plantearse preguntas estúpidas

El hecho de plantearse preguntas estúpidas  nos incita a pensar y desafía nuestros supuestos de partida. He aquí algunos buenos ejemplos:
¿Por qué hacemos esto de esta manera?
¿Quiénes leen la información que proporcionamos, y que hacen con ella?
¿Por qué estamos estructurados así?
¿Por qué necesitamos…?
Finalmente: ¿Por qué hacemos las cosas que hacemos?

Las respuestas a todo este tipo de preguntas pueden provocar cambios fundamentales cuando nos damos cuenta de que hemos estado haciendo cosas por mera costumbre, por una razón que ya no es válida, o porque alguien decidió en su día que esa era la forma en que había que hacerlas.

Pregúntese ¿Por qué ? cinco veces

En Toyota tienen la norma de plantearse repetidamente la pregunta ¿Por qué? Para lograr mayores niveles de profundización en los problemas y descubrir cuáles son las verdaderas causas que los originan. Por ejemplo:

¿Por qué se ha parado la maquina, se ha producido la sobre carga, no había suficiente lubricante, no bombardeaba el suficiente lubricante, se había producido el desgaste?
Si no encontramos la raíz del problema, este nunca será resuelto, todo lo más que lograremos es tratar los síntomas.

Pregúntese ¿qué pasaría si?

El planteamiento de una pregunta del tipo de ¿Qué pasaría si…? Nos permite especular y experimentar por ejemplo:
¿Qué pasaría si hiciéramos esto así?
¿Qué sucedería si pudiéramos producir reduciendo el coste de un 10%?
Qué tal si a los miembros de nuestro equipo se les animara a que se plantearan continuamente ¿Qué sucedería si?
Escenifique el futuro

¿Cómo sería o cambiaria la situación si el problema se resolviera?¿Que es lo que haríamos?
Evocar una imagen nos permite a menudo ver los pasos necesarios para lograr nuestra visión del futuro.

Nuestros hábitos y formas de pensar, tanto en el entorno empresarial como en el domestico, pueden crear una especie de camisa de fuerza que restrinja nuestra creatividad. Todos tenemos capacidad creativa dentro de nosotros, lo único que se necesita es cultivarla. La creatividad es como un musculo, si no la utilizamos, su fuerza disminuye con la inactividad.

Tomado de “Los secretos del exito personal” de John Timperley

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