Hablando del miedo de hablar

Estudios sobre los miedos humanos, demuestran que después del miedo a la muerte, el más común es aquel que nos provoca hablar en público. En gran cantidad de ocasiones este miedo impide el ascenso y desarrollo de muchos profesionales en la empresa. Para evitar esta situación es imprescindible que comprendamos la verdadera razón de nuestro miedo.

Muchas veces cuando una persona se para frente a un público en un auditorio, ocurre una inmediata respuesta llamada “pelea o fuga”; conducta que se remonta a la época primitiva, cuando el hombre era asechado por bestias salvajes. Lo mismo ocurre en ese momento, vemos a las personas con intención de ataque y nuestra respuesta pelea/fuga se activa. Combata entonces este problema:

Piense en servir y no en pedir. Cuando nos paramos frente a un público para solicitar aprobación, admiración y aceptación, nuestro ego tiene mucho que perder. Así, al exponerse a una posible tragedia consistente en sentirse poco querido o aceptado, uno entra en pánico. En cambio cuando nos paramos frente al público en una actitud de servicio, el miedo disminuye. Si nos enfrentamos al público con una actitud de entrega, de enriquecimiento y de ayuda, el miedo no tiene cabida.

Prepárese. Otro aspecto que contribuye a reducir el miedo es conocer anticipadamente nuestra audiencia ¿Quiénes son? ¿Cuánto saben del tema? ¿Asisten por obligación o de manera voluntaria? ¿Qué preguntas pueden hacer?, entre otras. Así también se recomienda practicar su discurso en voz alta varias veces antes de exponerlo.

No pierda la perspectiva. Muchas veces vemos el miedo de realizar una presentación como un enorme problema, pero en realidad debemos poner las cosas en perspectiva.

El miedo de halar en público, se basa en bestias imaginarias que llevamos en la mente y que no tienen sustento en la realidad. Para vencer el miedo, es necesario arriesgarse y enfrentarlo, aprovechando todas las oportunidades que se nos presenten para exponer y una vez realizado descubriremos que estos miedos solo son espejismos.

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