El profesional independiente

independiente

Al utilizar la palabra profesional, no nos referimos necesariamente a personas con educación superior o graduados de una universidad, sino a cualquier persona que realice una actividad específica mediante la cual obtenga los recursos para satisfacer sus necesidades.

Indistintamente a que hagamos referencia a personas del rubro profesional como abogados, médicos o arquitectos; personas que ejercen oficios como carpinteros, plomeros o constructores; individuos en el sector de los espectáculos como artistas, deportistas, escultores y actores; o en la actividad comercial como vendedores, agentes de seguros o pequeños comerciantes la fuente de sus ingresos siempre será su trabajo.

Los profesionales independientes son personas que generan su propia fuente de ingreso. Si bien el promedio de estos profesionales suele obtener ingresos superiores al promedio de empleados asalariados, también es cierto que solo un pequeño porcentaje se convierte en personas ricas o acaudaladas.

Por cada actor o deportista multimillonario, otros miles quedaron en el camino. Por cada arquitecto de fama mundial, decenas de miles a duras penas trabajan en sus mercados locales. Por cada dentista con propiedades en Marbella, Miami y Cancún otros pagan solo sus cuentas del mes.
La libertad de controlar el propio destino permite esforzarse y superar los límites. Por otro lado, la saturación de los mercados, los problemas económicos y un uso no siempre sabio de los ingresos obtenidos no ayuda a que todos resuelvan adecuadamente su futuro.

Sin embargo el principal problema es que la propia dinámica de la actividad totalmente personal y el tipo de formación y de cultura, hace que este sea un grupo con grandes dificultades a la hora de establecer inversiones que generen ingresos en la cantidad suficiente y necesaria, que les permita liberarse de la incertidumbre para siempre.

También en este grupo es donde se suelen encontrar los ejemplos más patéticos del fracaso en el largo plazo. Una enfermedad personal que impida el desarrollo de la actividad, ocasiona un daño que impacta irreversiblemente, sobre todo al grupo familiar.

Se cuentan por cientos los casos de personas ricas y exitosas que por falta de criterio inversionista y de capacidad para generar negocios, terminaron pobres una vez que su ciclo de fama concluyo. Este caso es recurrente en aristas, deportistas, vendedores y hasta profesionales.
La falta de entrenamiento y conocimiento financieros, impide que logren transmitir a sus hijos o descendientes la cultura del trabajo, el ahorro y el esfuerzo, con lo que los condenan a repetir su ciclo.

No es necesario descartar la actividad independiente, que no solo genera ingresos superiores al promedio sino un elevado nivel de satisfacción personal. Pero si resulta imperativo aprender el arte y la ciencia de los negocios y las inversiones. Esto permitirá entrenar a los hijos o descendientes para que rompan el ciclo de los ingresos generados únicamente por el trabajo personal.

De esa manera es posible mantener y multiplicar las guanacias obtenidas en los momentos de fama o auge. Mientras el empleado va a responder al temor  de no tener dinero, mediante la búsqueda de seguridad, el profesional independiente responderá de manera diferente, tratando de obtener esta seguridad por el mismo sin depender de terceros.

Una vez más nos damos cuenta que el conocimiento es la base para generar ingresos.

Tomado de “cómo ser un empresario exitoso” de Vincent Gómez y otros

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