El Poder de la Palabra

Es muy frecuente encontrar en las organizaciones la costumbre destructiva de hablar a espaldas de otras personas. Este hábito se puede convertir en un cáncer, que se logre expandir y finalmente termine contaminado la cultura organizacional.

¿Qué están haciendo los ejecutivos de una empresa cuando hablan a espaldas de sus compañeros? Están envenenando la cultura organizacional, creando desconfianza y desunión, lo que trae como resultado una merma de la productividad. No tiene sentido pero es frecuente en las organizaciones ¿Por qué?
Se ven casos, en los que gerentes de específicas áreas se atacan ante una crisis laboral. Se burlan, describen sus errores y terminan dudando de la competitividad del mismo. Este gerente no está buscando mejorar la gerencia de la empresa, muy por el contrario está tratando de elevar su ego menospreciando al otro. El deseo de elevar nuestro ego es la principal causa de las habladurías en las organizaciones.

La competencia en los mercados se parece al juego de jalar la soga. Cada empresa trata de jalar más fuerte para ganarle a la competencia. Cuando las habladurías se asientan en la cultura empresarial, se pierde la coordinación y cada uno jala para un lado diferente; ganando el adversario.

El hábito de hablar a espaldas de las personas crea en la organización bandos buenos y malos, se entorpece la comunicación, se crea un clima de desconfianza, miedo y competencia desleal. Este clima hace mas burocrática y lenta la toma de decisiones y disminuye la capacidad de respuesta a la competencia.
Hoy en día tenemos que luchar con nuestros competidores y no contra nuestros compañeros laborales.
A continuación, algunas sugerencias para evitar este problema:

Instituya la regla de las cartas abiertas

“Nadie dice algo de otra persona, si ésta no lo ha escuchado primero”. Es increíble el tiempo productivo que se gana cuando las personas dejan de conversar a espaldas de sus compañeros. Sin embargo cuando un colega empiece las habladurías, deje que ocurra, no diga nada en ese momento, recuerde que el ego es el motor de las habladurías. Si usted le muestra su error es posible que lo niegue y el ego explote en ira. Deje pasar unas horas y hágale presente le incidente. Estará más dispuesto a escuchar y cambiar.

De el ejemplo
La regla de las cartas abiertas funcionará solo si usted da el ejemplo primero.

Usemos el poder de nuestras palabras para construir y no destruir. Esta actitud no sólo beneficiará el clima organizacional, sino que también incrementará nuestra propia paz y tranquilidad laboral.

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