El empleado

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Por educación, tradición o circunstancias de la vida terminamos generando nuestros ingresos a partir de un empleo. Es decir ingresos obtenidos mediante el trabajo en una empresa o institución que no es de nuestra propiedad.

Si bien en algunos casos no es una mala opción, ya que nos asegura un ingreso fijo y periódico, evitándonos angustias e incertidumbre, puede limitar nuestro verdadero potencial.

Tener un empleo se traduce en la seguridad y estabilidad que las personas ansían como respuesta a los cambios en la vida cotidiana. Es por esto que estas personas rechazan el sentimiento de inseguridad económica y están dispuestas a pasar largas hora al día y durante muchos años d su ida como empleados, a fin de lograr este objetivo.

Algunos empleos son más ilustrativos que otros. Un general  del ejército cobra una suma más que interesante mensualmente, tiene asegurados los servicios sociales y las vacaciones y también su jubilación, lo que le permitirá transcurrir la vejez sin sobresaltos.

Otros empleos permiten desarrollar una carrera en empresas solidas que garantizan grandes beneficios.
También existen ciertos empleados  de lujo como el caso de los ejecutivos de grandes corporaciones, cuyos ingresos son tan elevados que acumulan grandes excedentes en el transcurso de su carrera.

Empero, para el 90% de los asalariados, la situación es bien diferente. Trabajan en empresas o instituciones en la que las posibilidades de ascenso y mejora son limitadas, están sujetos a despidos y reestructuraciones o incuso hasta la quiebra, en el caso de entidades privadas.
Asimismo, hoy por hoy, los sistemas de jubilación públicos o privados generan ciertas incertidumbres sobre lo que puede ocurrir con las jubilaciones en el momento en que se necesiten. Y todo eso sin contar que, muy posiblemente lo que gana no es suficiente, ni brinda la satisfacción necesaria.

Entonces la supuesta seguridad que buscan estas personas no existe ya que al analizar estos factores se tiene  un alto grado de incertidumbre, por que el empleo no depende completamente de ellos, sino que existen diferentes factores como los mencionados anteriormente que incrementan ese grado de inseguridad.

Esto no significa que tengamos que abandonar nuestros empleos sino que debemos aprender a generar riqueza y establecer una fuente alternativa de ingresos.

De esta manera lograremos disminuir el grado de incertidumbre e inseguridad, aunque no eliminarlos ya que el riesgo siempre está latente en toda actividad económica.

Tomado de “Cómo ser un empresario exitoso” de Vincent Gómez y otros.

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