Ciudadanía

1. Conceptos de ciudadanía

Ciudadanía puede definirse como la relación que establece el individuo, perteneciente a una comunidad política específica, con el Estado que garantiza y protege los derechos de los ciudadanos.

La ciudadanía es la condición del hombre que se caracteriza por ser una persona autónoma, es decir, sin lazos de dependencia personal (no es esclavo ni siervo), y con derechos y responsabilidades hacia la comunidad política (el Estado) a la que pertenece.

El pleno ejercicio de la ciudadanía, tiene que ver con la democracia, entendiendo ésta no sólo en la dimensión política de emitir un voto cada cierto tiempo, sino fundamentalmente, en garantizar la igualdad de oportunidades y la tolerancia.

La Ciudadanía implica:

Libertad. Ejercer su libertad de conciencia, de expresión, de reunión, y de elegir a sus gobernantes

Igualdad. Garantizar que todos los ciudadanos son iguales ante la ley

Equidad. Dar a cada quien de acuerdo a su necesidad y en función a su potencialidad, aplicando la “discriminación positiva” para los ciudadanos históricamente marginados.

Otorgar legitimidad al Estado. El ciudadano al ser miembro de un estado nacional, es el artífice de la soberanía popular.

Humanización. Los derechos del individuo, no se dan sólo como miembro de una comunidad política, sino como persona, con el sentido de universalidad; que le otorga a este concepto la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano. Este enfoque brinda a los individuos garantías frente a los poderes y las instituciones, y eventualmente contra ellos.

Identidad. El ciudadano como parte del Estado-Nación al que pertenece, se identifica con él y acepta las leyes y necesidades del Estado, tiene derechos, pero además cumple sus deberes.

Tolerancia. Respeto a la singularidad y a la elección diferente. Consideración a las prácticas sociales y culturales diversas.

“Glocalización”. Ciudadano en comunicación con un mundo global pero sin perder de vista lo local.

Integradora. No sólo es la ciudadanía política, implica también aspectos economicos, sociales y una fuerte relación con la moralidad.

2. Ciudadanía y moralidad

El ejercicio de la ciudadanía está en estrecha relación con los valores morales. Existe entre nosotros una aceptación consensual de los principios básicos de igualdad y justicia, que se ven reflejados en la Declaración Universal de los Derechos Humanos y en otros tratados. Sin embargo, es fácil advertir, que para un gran número de personas la igualdad de oportunidades es aún una utopía o un sueño lejano, y más aún con un modelo económico marcado por el neoliberalismo insensible. Las diferencias e inequidades se están haciendo cada vez más profundas, provocando millones de excluidos a los cuales la ciudadanía les es ajena y poco útil.

Ciertamente, un problema de nuestros días es la exclusión. Existe en nuestra sociedad, una importante porción de la población que  vive al margen de los beneficios que otorgan el estado de derecho y la “democracia “misma. Estas personas son las que no parecen estar comprendidas en el concepto actual de ciudadanía. Es que, sin al menos cierta igualdad y justicia, no puede haber ciudadanía, porque los discriminados y los marginados no poseen los medios que les permitan sentirse y comportarse como ciudadanos.

De esta manera podemos concluir que en la actualidad  el concepto de ciudadanía también se explica en términos de exclusión e inclusión. Ciudadano es aquel que goza de los derechos que la ley le otorga porque posee los medios materiales y culturales para servirse de los bienes que la sociedad le ofrece.

Para lograr el estatus incluyente de la ciudadanía, es necesario llegar a una visión ética del” otro”, basada en la solidaridad y el consenso como medio para resolver los conflictos. Esta visión solidaria y empática es posible lograrla a través de diversos agentes de socialización como las escuelas, en su labor educadora, y también las empresas, que deben pensar no únicamente en la ganancia a costa de la explotación, sino que el centro laboral es también el lugar donde el ciudadano trabajador puede ejercer plenamente sus derechos, y como empresa expresar también la preocupación por su entorno.

3. Responsabilidades ciudadanas

Son las acciones o conductas que deben adoptar los ciudadanos, para contribuir al bien común, a la redistribución de la riqueza, al sostenimiento de la administración del estado y principalmente, para garantizar el ejercicio de sus derechos y el de todos los individuos que componen la comunidad política a la que pertenecen. Un de las responsabilidades sociales que se deben y pueden asumir es la vigilancia ciudadana.

Actualmente se habla bastante de la vigilancia ciudadana, que es la participación de los ciudadanos en las políticas públicas, la observación crítica y propositiva al gasto e inversión pública en los programas sociales. Constituye un mecanismo de participación social, mediante el cual las organizaciones de la sociedad civil y en particular los jóvenes, hacen el seguimiento al cumplimiento de obligaciones, compromisos, competencias y funciones del gobierno en sus niveles central, regional y local o de las instituciones privadas que actúan en el espacio público.

La vigilancia ciudadana va más allá. Debe focalizarse, como objetivo, no sólo el alivio de la pobreza, sino la erradicación de las injustas desigualdades socioeconómicas que sufre nuestro país y el mundo en general. Además, la inversión privada deberá considerar: la prevención del daño a la ecología y la cultura, la existencia de organizaciones locales, y el cambio necesario para generar el desarrollo local.

Otro punto importante que debe abarcar la vigilancia ciudadana es la lucha frontal contra la corrupción.

Bibliografía

Portilla Valdivia,  Arturo y Villasante Benavides, Alonso . (2006) Formación personal y gestión empresarial para jóvenes líderes. Arequipa, Perú.

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