27 verdades acerca de la psicología publicitaria

Se ha dicho mucho acerca del papel de la psicología en la publicidad, pero hay ciertos mitos que Pedro Pratt trata de aclarar y en base a su libro hemos seleccionado las mejores “verdades publicitarias” desde el punto de vista del autor:

  1. El poder de llamar la atención de una palabra o conjunto de palabras, esta en  relación directa con la facilidad de comprender su significado.
  2. El máximo de eficacia de la publicidad sobre la memoria se consigue cuando el nombre del artículo o marca liga tener un valor propio en el lenguaje corriente.
  3. La publicidad ha de tener fuerza de venta. Ha de llamar la atención, debe expresar claramente una utilidad, una necesidad o una ventaja a fin de suscitar un interés hacia la cosa que se ofrezca, haciendo nacer un deseo de posesión.
  4. El mejor medio para conseguir que la publicidad ejerza una acción eficiente sobre el interés y el deseo, es procurar que la proposición dirigida al público no determine una perturbación en sus ideas habituales.
  5. No anunciamos para darnos gustos, sino para vender. Hemos de situarnos en el pensamiento medio de la colectividad y examinar qué intereses son comunes. La psicología de las multitudes tiene puntos de contacto que son universales.
  6. No debemos presentar los objetos tal como son por sí mismos, sino como existen en la imaginación humana.
  7. Llamar la atención no es una finalidad, sino un medio para despertar ideas, sentimientos y sensaciones, para crear simpatía, para desvelar instintos, para sugerir.
  8. La proposición que con mayor facilidad aceptan nuestra mente es aquella que está  relacionada con nuestros intereses.
  9. El público es como un gran niño cuyos estados más elementales de conciencia hemos de procurar conocer para poder utilizar.
  10. La idea que con mayor facilidad entra en nuestra mente es aquella que está relacionada con otra que nuestra mente ya existe.
  11. La publicidad no puede ejercer influencia sobre todo los sentimientos. La ejerce sobre cierto número de sentimientos: curiosidad, interés, ambición, vanidad, previsión, temor, confianza, simpatía y credulidad.
  12. De todos los sentimientos que la publicidad puede provocar, hay dos iniciales: la curiosidad y el interés.
  13. Cuanto mayor sea la fuerza que tenga un anuncio para estimular sensaciones, más alto será para influir más intensamente sobre la atención.
  14. Un objeto puede interesar sin que llegue a suscitar el deseo de poseerlo.
  15. El poder de llamar la atención que tiene un objeto está en relación directa con el número de veces que el mismo se nos muestre o evoque.
  16. El espíritu no puede retener a la vez más de cuatro objetos o grupos de objetos que sean representados, referidos o evocados. En cuanto disminuye el número, la capacidad concentrativa de la atención es mayor.
  17. El comprador de hoy ya no es el comprador ingenuo, imaginativo y de confortable nivel de una vida sin temores, es un comprador que vive agitado y distraído por los problemas económicos y morales que ha de resolver diariamente.
  18. El poder sugestivo del anuncio no terminan con la adquisición del objeto.
  19. La asociación de ideas debe presentar sus argumentos en forma tal que lector pueda asociarlos natural y fácilmente a su experiencia propia.
  20. La función esencial de la publicidad consiste en ejercer una influencia más o menos intensa sobre el espíritu humano. Su fundamento primordial ha de ser por lo tanto la observación atenta y el estudio sistemático del hombre.
  21. Lo primero que debe proponer la publicidad es llamar la atención. Pero también es evidente que ello no basta para vencer las resistencias del público y determinar actos de compra.
  22. El anuncio que únicamente tuviese poder para influir sobre las ideas, con ausencia de la sensibilidad, no producirá efecto positivo en la compra y por lo tanto carecería de rendimiento.
  23. La acción más frecuente de la publicidad no es crear necesidades, sino contribuir a la satisfacción de las ya manifiestas y reconocidas.
  24. No debemos presentar los objetos tal como son por sí mismos, sino en la medida que nos permitan nuestras observaciones tal como existen en la imaginación humana.
  25. Se crean sin cesar multitud de objetos que tienen aumentar el confort de nuestra vida y la publicidad asume la tarea de demostrar que responden a una necesidad. Transcurren algunos años; aquellos objetos se hacen de uso corriente y la humanidad, que había pasado tantos siglos sin ellos, acaba por considerarnos absolutamente indispensables.
  26. Un objeto ejercerá más poderosa influencia sobre nuestra atención cuanto mayor sea la facilidad de comprender su significado.
  27. Los objetos deben ser presentados por la publicidad tal como existen en la imaginación del público a quien se destinan.

Tomado de “505 Verdades Publicitarias” de Pedro Pratt Gaballi

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