¿Te cuesta demasiado tomar decisiones?

Es un problema recurrente que puede tener su inicio en la niñez. Muchos padres no entrenan a sus hijos adecuadamente para que aprendan a tomar decisiones sabias. Con las mejores intenciones seguramente, toman decisiones por sus hijos y no les explican cómo funciona el proceso mental que es necesario conocer para analizar una situación y resolverla con éxito.

Puede que en tu infancia no se te haya incentivado a tomar decisiones con consecuencias en tu vida de adulto. En esta etapa las principales razones  para la inaación  pueden ser:

1. Temor al fracaso Uno de los mayores obstáculos para un emprendedor es el miedo al fracaso. Cada vez que nace una idea para un proyecto, el temor alza se adentra en nosotros y propone una serie de desenlaces fatales que desalientan, dejando en la inacción.

2. Falta de ideas Ocurre que los miedos no son siempre la principal razón. Simplemente no hay ideas para tomar una decisión. No se sabe con exactitud qué hacer.

Debido a los métodos de educación empleados en la mayoría de escuelas, estamos demasiado acostumbrados a seguir complacientemente las instrucciones, esto es visto como lo correcto y hasta premiado, con lo cual nos hemos acostumbrado a perder iniciativa y motivación propia.

3. Dejar las cosas para mañana Pésima costumbre que a la larga es un engaño. El dejar las cosas para mañana nos da la sensación de estar activos, ocupados en planificar algo, pero en realidad, estamos estancados y no avanzamos, simplemente no hacemos nada.

¿Reconociste alguna de estos limitantes en ti? Bueno, ten en cuenta que las personas de éxito son las que toman decisiones y están en acción todo el tiempo. Seguramente se han equivocado algunas veces, pero ello suma experiencia. Lo peor es quedarse estancado en una zona de confort, placentera eso si, pero que impide nuestro desarrollo integral como personas.

 

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